El espacio es amplio, inconmensurable / como un estanque / donde una luz nítida / de final de estío / guiña, atraviesa, / y despide festejando la nostalgia / de unas manos que beben, / gota a gota, / el universo. Título del poema, Festejo.

Rosalina cerró el poemario que tenía entre sus manos que no era otro que el titulado “Pálpitos de luna nueva”, cuya autora es Alicia López Martínez.  Se abstrajo en sus pensamientos mientras miraba por la ventana de la biblioteca que tenían en la residencia donde habitaba desde hacía unos años.

– ¿En qué piensas querida? La voz de su compañera Rosa, vino a ponerla en el presente. – Estoy pensando en la profundidad de este poema que acabo de leer. Se lo lee en voz alta.  -¿No te parece magnífico que en tan poco espacio y palabras, se refleje un sentimiento hondo de permanencia, en el que la autora quiere festejar, precisamente ese instante, que como gota, se une a los instantes que van formando la vida?

– Es cierto, y es lo precioso y preciado de la poesía, dejarte fluir por las palabras como si fueras tu misma la que las ha expresado.

-Pues hablando de fluir, te voy a leer otro poema de Alicia López Martínez, de su poemario “Pálpitos de luna nueva”, que precisamente se titula así, Fluir

Una vez más / la fuente ofrece al aire / su dilatada frescura, / su corriente, / insurrecta / o dócil, / cual curso de voluptuosidad bíblica. / Una vez más, / una, / el manantial ofrece venerables piedras a la orilla / de una tierra de nadie. / Todo fluye / como un río rojo de otoño, / como un mar adormecido por las purpúreas quejas, / como las palabras, fieles al llanto de unas manos, / como el torrente sanguíneo del olvido. / Todo fluye, / todo, / al compás / de mis latidos.

-Qué bonita forma de constatar la fuerza de la vida en el eterno camino de la existencia. Todo fluye. ¿Fue Heráclito el que dijo aquello de que nunca te bañas en la misma agua? Es cierto, fluye el agua y fluyen los latidos, cada uno distinto al anterior, como el río de Heráclito, cada gota distinta a la anterior. Rosa y Rosalina volvieron la cabeza, allí estaba Remigio dando su explicación al poema. Los tres sonrieron y se sintieron felices por seguir juntos y por estar aún con las ganas puestas.

Mordida existencial: Cuando sea mayor, de lo que ya soy, seguramente acabe los días en una residencia, como los personajes de nuestra historia y me gustaría estar, como ellos, atenta a la poesía. La poesía es el río que Alicia López Martínez, recorre con sus palabras. Es el río que nos acerca un poco más a la otredad y al yo íntimo que cada uno somos. Es la gota que navega junto al alma. La poesía es la luz que nos muestra los distintos hogares que habitamos.

Manuela Bodas Puente – Veguellina de Órbigo.

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