La tarde se iba, se adhería ya al horizonte. Estaba cansado, lejos de su casa. Se había perdido vagando en busca de nuevas emociones, entonces lo descubrió, allí estaba, provocadoramente abierto a su abrazo. Se acercó con sigilo. ¿Se puede? Aquel hombre alto, sonriente y con los brazos abiertos., le espetó: ¿Vienes de muy lejos? El sentimiento le miró un poco desconcertado, pocos hombres se había encontrado que recibieran así a un sentimiento desconocido. Y supo que Tomás Néstor era una persona buena y  singular, con un corazón abierto a las gratas emociones, compartidor sin duda de sanadoras palabras. Aquel sentimiento se felicitó, había dado con un lugar donde habitaba la poesía.

Otro día llegaron hasta esa casa, poemas que venían de lejos, llamaron a la puerta para pedir un poco de agua. Allí estaba Tomás-Néstor, para darles de beber y acunar con su voz, a  las palabras que se les desprendían. También celebraron haber dado con aquel hogar de versos. 

Después de un largo invierno, vinieron a dar con sus huesos de verbos y sílabas a la puerta de la casa, microrrelatos un poco aturdidos por las heladas invernales. Pasad, dijo Tomás-Néstor y dejó que calentaran sus lomos ateridos, bajo el amparo de sus ojos mientras les agradecía la visita.

Cuenta la leyenda que en ese hogar de letras, en las noches de Julio, el río Órbigo descansa un ratito para conversar con Tomás-Néstor. Me lo creo, porque a veces, si te fijas, en la voz de Tomás-Néstor hay un rumor de agua que hidrata el tejido de la vida. El río Órbigo, como símbolo del río de la cultura. La cultura como alimento poderoso que deberíamos ingerir, al menos cinco veces al día. Tomás-Néstor, como impulsor de cultura, embajador de las palabras y la buena conversación.

Mordida existencial: Tomás-Néstor Martínez Álvarez, ha creado sin duda, en Veguellina de Órbigo el hogar de la poesía, es muy justo que el Ayuntamiento de Villarejo de Órbigo, aprobara en uno de sus plenos municipales, ofrecerle un homenaje. Tomás-Néstor Martínez Álvarez, ha sido, es y será el mejor embajador de nuestro pueblo. Tiene amigos en cada esquina del mundo, y ha traído a Veguellina de Órbigo al mejor elenco de escritores del panorama nacional e internacional, haciéndonos partícipes de la cultura cada julio en “Poesía a orillas del Órbigo”. Hemos compartido grandes prosistas en “Otoño Narradores” (sigo sin entender la desaparición de este extraordinario campo de conocimiento). En su búsqueda por acercar la cultura, nos hemos deleitado muchas tardes con su creativa forma de entrevistar con su programa invernal de “Conversaciones sin red”.

Tomás Néstor Martínez Álvarez, ha dejado una profunda huella de sabiduría allá donde haya estado. La prueba es que hubo muchas personas de pie, en el acto de su homenaje,  dirigido por el alcalde y por el concejal de cultura, con la sonora y brillante actuación de Luís Martínez García, director de la banda “Sones del Órbigo”, en representación de la misma.

Tomás-Néstor nos dejó, como siempre boquiabiertos, en un precioso recordatorio de poemas y músicas del mundo, para acabar deleitándonos con un poema propio. Un homenaje, que como el anterior, allá por el 2013, organizado por nuestra bibliotecaria, con la disculpa de la presentación de su libro “Sometimiento de la palabra poética”, también fue una bella sorpresa que resultó entrañable.

La cultura y el conocimiento crean personas con criterio, despiertas y con la materia más poderosa que tiene el hombre para luchar sin armas de destrucción masiva, la palabra, por eso, como en el caso de Tomás-Néstor Martínez Álvarez, es de merecida justicia reconocerle esa gran labor que emana de su propia persona.

¡Gracias Tomás-Néstor por ponernos la cultura en las manos, en las cabezas y en los corazones!

Manuela Bodas Puente – Veguellina de Órbigo.

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