Samir está muy contento, le han llamado para exponer sus pinturas en la casa del pueblo de Cogorderos. Ha inspirado su colección de óleos, en las historias que cuentan los lugareños de un pueblo que existió hace muchos años, llamado Oliegos, y que se vio amputado de sus raíces por la construcción del pantano de Villameca. Samir ha vivido la tristeza mientras pintaba los óleos de la exposición con la ayuda de viejas fotografías que le dejaron. En esas instantáneas ha quedado adherido el desvelo de las personas que partieron hacia un lugar totalmente desconocido Foncastín, para comenzar de cero una nueva vida. Otros se fueron a otros lugares, pero en los ojos de todos se refleja la impotencia y el desconsuelo de tener que dejar toda la semilla de su vida, bajo las aguas. Los óleos han quedado espectaculares, hay uno en el que figura hasta el tren que llevó a las familias, a los animales y a los enseres de aquellas personas ahogadas en pena, que es el que más impresiona. Samir lo ha titulado “El tren del desaliento”.  Desde luego en ese cuadro se concentra quizás más  dolor que en el resto de las obras de la exposición.

El párrafo que precede, quiere ser un recuerdo, en forma de microrrelato inventado, a todos los que de una u otra forma, han dejado testimonio a través de los años, de un acontecimiento desolador que ocurrió en un pueblo cepedano que vive en el fango del pantano de Villameca.

Desde el 2002, se viene haciendo anualmente un precioso gesto para con todos los que tuvieron que emigrar obligatoriamente en su propio país. Gracias a Armando Ramos, coordinador del proyecto, a Tomás Álvarez, a la Asociación Cultural Rey Ordoño I y a todos los que apoyan el proyecto. Cada año, se reúnen en un pueblo cepedano distinto, habitantes, personas que vivieron aquel destierro forzado, artistas, y todos los que quieran unirse a un acto de cariño y recuerdo para con los habitantes del subacuático Oliegos, que se remoza cada año con este encuentro, donde se leen textos y se cuentan historias de un pasado que no ha de olvidarse. Desde el 2002, se viene publicando un libro-tesoro, que muestra poemas, relatos, y narrativa que aporta nuevos conocimientos de toda la Cepeda y además es recordatorio de un sufrimiento colectivo que no hay que olvidar.

El de este año, se titula “Cogorderos, paisaje y recuerdos, versos a Oliegos 2019. Es un precioso documento lleno de sensibilidad que respira vida.

Manuela Bodas Puente – Veguellina de Órbigo.

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