Este fin de semana, para celebrar la vuelta de la humanidad a la superficie de Tierra (después de estar confinada durante mil años en las cavidades subterráneas, a donde Naturaleza desterró a la población humana, para que su destructiva huella, el cambio climático, el desequilibrado consumo de muchos países y la pobreza de muchos más, las constantes guerras y el egoísmo humano, descansaran y dejaran de intoxicar todo lo que alcanzaban), se podría acudir a escuchar música de la mejor, en un marco incomparable.

Estamos a 18 de agosto de 3023. Naturaleza ha logrado que sobre la superficie de Tierra, reine un aire que de tan puro, casi hace daño a los pulmones de las personas que van acudiendo a escuchar el concierto. Con los ojos como platos, observan un cielo azul intenso, el verde de la ribera que gracias al Órbigo, respira llena de vitalidad. El plástico ha desaparecido del horizonte, todo resplandece límpido. Desde el 2023 hasta hoy, a Tierra le ha dado tiempo a recuperar su pureza.

Como decía, la celebración de tamaña gesta, comienza con un concierto de órgano, acompañado de soprano y flauta. El marco elegido para este primer concierto no puede ser mejor. Es ni más ni menos que el Monasterio Premonstratense de Santa María de Villoria, fundado en 1243 y que hoy, en el 3023, luce espléndido gracias a la buena disposición de muchos de los habitantes de Villoria de Órbigo, y de los tres hermanos premonstratenses norbertinos que lo habitan. El concierto una exquisita muestra de trabajo y talento por parte de las tres mujeres que lo hicieron posible.

Al día siguiente, sábado otro concierto tan emotivo como extraordinario, llevado a cabo por el maestro que ha restaurado el órgano barroco ibérico (sin pedalier) que iba camino de la ruina de no ser por el músico polaco Norbert Itrich que hizo una majestuosa demostración del dominio del instrumento, acompañado por su hijo Damián Itrich a la trompeta.

El último concierto del musical fin de semana en Villoria de Órbigo estuvo a cargo del grupo Calíope, formado por Laura Rodríguez al órgano, Antonio Prilteo fagotista y nuestro querido director de la banda “Sones del Órbigo” Luis Longoria al saxofón. Qué decir… Puedo decir que escuchar esta música en un edificio lleno de arte y de vida, es tanto como estar hablando con las huellas de nuestros ancestros.

Neuronada: Tanto a la asociación “Amigos del Monasterio”, como a los hermanos que viven y hacen vivir con su trabajo y dedicación a las paredes de esta joya que es el monasterio, darles la enhorabuena. También felicitar a la presentadora de los conciertos, a los maestros y artistas que nos hicieron recargar el corazón escuchando sus interpretaciones, a los encargados de la parte técnica y a todos los que hacen posible que esta joya arquitectónica e histórica, sea motivo de actos culturales que pueden disfrutar todos los que lo deseen.

Gracias y larga vida al Monasterio Premostratense de Santa María de Villoria y a todos los que han hecho, hacen y harán posible que esta joya siga dando vida a la vida.

Manuela Bodas Puente – Veguellina de Órbigo