El Paraninfo Gordón Ordás de la Universidad de León (ULE) ha acogido esta mañana la presentación del Informe GEM (Global Entrepreneurship Monitor) de Castilla y León correspondiente al curso 2021-2022, en un acto que ha contado con la presencia del rector de la ULE, Juan Francisco García Marín, el alcalde de León, José Antonio Diez, la directora del proyecto GEM, Nuria González, el director general Territorial Mapfre Centro, Antonio Vigil y la emprendedora leonesa, Paula Fernández. 

El GEM es un observatorio de la actividad emprendedora que fue puesto en marcha por la London School of Economics & Babson College en 1999, y que a nivel internacional en 2021 realizó informes en 51 países con la finalidad de diagnosticar la evolución de las iniciativas y actitudes de la población respecto al emprendimiento. En el caso de Castilla y León ha sido elaborado por el Grupo de Investigación en Dirección de Empresas (GIDE) de la ULE. Con más de 2.000 encuestas realizadas a personas de entre 18 y 34 años y 36 entrevistas a expertos, esta publicación refleja que el 5% de la población autonómica ha puesto en marcha un negocio en los últimos tres años y medio. 

La directora del estudio Nuria González, ha explicado que “el porcentaje involucrado en la actividad emprendedora en Castilla y León, que es el 5%, es una cifra ligeramente inferior a la media nacional y sitúa a nuestra Comunidad Autónoma en una posición intermedia en la comparativa con el resto de las regiones españolas”.

Entre estos emprendedores recientes recogidos en la Tasa de Actividad Emprendedora (TEA, por sus siglas en inglés), predominan aquellos con formación universitaria y casi la mitad espera utilizar tecnologías digitales para comercializar sus productos en el futuro. “Desde una perspectiva de género, -ha detallado Nuria González- las mujeres son más emprendedoras que los hombres (5,6% frente a un 4,4%) y, superan a los hombres en querer crear empresas que marquen una diferencia en el mundo, tanto en Castilla y León como en España”. Además, el porcentaje de mujeres involucradas en iniciativas emprendedoras familiares es igual al de los hombres en Castilla y León, “una situación que contrasta con la situación española donde aún se percibe una brecha de género”. 

Respecto al tamaño y la financiación, la mayoría de las iniciativas emprendedoras en Castilla y León “son microempresas, tanto en los primeros años del proceso emprendedor como en la fase de consolidación” que arrancan con un capital semilla de 30.000€, cifra muy inferior a la media española, un hecho que según la directora del informe “puede favorecer que casi un 20% de las personas entre 18 y 24 años se reconocía como emprendedor potencial, cifra por encima de la media nacional, y que puede indicar que en el futuro se esperen mejores cifras del emprendimiento en Castilla y León”. En cuanto a las empresas consolidadas están lideradas por personas más jóvenes que en el caso de todo el territorio nacional y en este sentido “también cabe destacar que el abandono empresarial en Castilla y León es inferior a la media nacional, lo que parece indicar que nuestros emprendedores son más resistentes que los nacionales”. 

BUROCRACIA ADMINISTRATIVA, PRINCIPAL OBSTÁCULO

El perfil del emprendedor en la comunidad autónoma, sería un joven de 24 a 44 años con formación técnica o estudios superiores y que cuenta con conocimientos específicos en gestión empresarial. La mayoría recurren a los ahorros familiares para arrancar su empresa, que en el 77 por ciento de los casos se enmarca en el sector servicios. Un 81,9 por ciento de los nuevos negocios son de carácter familiar y mayoritariamente microempresas, aunque el 5,5 por ciento de ellas ya tienen más de cinco empleados y el 18,3 por ciento tiene previsto ampliar su plantilla en cinco trabajadores durante el próximo lustro.

Además de la población general, el Proyecto GEM también contacta con expertos en distintas áreas relacionadas con el emprendimiento para conocer su opinión. Entre los principales apoyos identificados por los expertos castellanos y leoneses se encuentra “la transferencia de investigación y desarrollo desde las universidades al tejido empresarial, especialmente a las empresas de base tecnológica, similar al caso nacional, reflejando la importancia de la I + D como apoyo al emprendimiento”. 

En relación con los obstáculos a la actividad emprendedora, tanto los expertos en Castilla y León como los de España han identificado claramente un principal factor: las políticas gubernamentales (ej. burocracia e impuestos). “En este sentido, ante esta unanimidad en la opinión experta, sería recomendable revisar y replantear las políticas gubernamentales para que no sean percibidas como un freno a la actividad emprendedora”.

Antonio Vigil, director general Mapfre Centro, ha explicado que en su compañía “estamos muy involucrados con todo lo que tiene que ver con el emprendimiento y hay que estar muy satisfecho con ese dato de que en Castilla y León sean más mujeres emprendedoras”. Por su parte, Juan Francisco García Marín ha insistido en la necesidad de “atajar las trabas administrativas, la burocracia a la que se enfrenta cualquier persona que quiera emprender un negocio, porque el problema no son las dificultades para asentarse, para obtener financiación o falta de ganas, solo es la cantidad de trámites administrativos que han de hacer”. Trabas burocráticas que -según indicó en su intervención José Antonio Diez- tratará de reducir y a las que también se refirió Paula Fernández como único hándicap al que tuvo que hacer frente para poner en marcha Lago de Sahechores, una empresa que fusiona gastronomía y turismo. 

GEM, UN PROYECTO DE GRAN RELEVANCIA PARA LA CREACIÓN DE EMPRESAS

En España, el Proyecto GEM se realiza en todas las Comunidades Autónomas a través de 19 equipos de investigación regionales, que trabajan en red, coordinados por el Observatorio de Emprendimiento de España. En el ámbito regional, Castilla y León fue una de las primeras en sumarse al proyecto, bajo la coordinación del profesor Mariano Nieto Antolín, responsable del mismo hasta su fallecimiento, y con el equipo de investigación integrado por profesores del Grupo de Investigación en Dirección de Empresas (GIDE) de la ULE. En la actualidad, se han incorporado otros miembros pertenecientes a la Catedra de Finanzas Sostenibles de la Universidad Pontificia de Salamanca, financiada por Mapfre.

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