Decir Elena Santiago / es llenarse de río, / es atar estrellas al tejado, / con los cordones / de las zapatillas olvidadas / bajo la cómoda, / que respira ayeres / en el desván de la memoria. / Decir Elena Santiago / es recorrer los renglones vivos / de sus novelas / salpicadas de pueblo. / Su pueblo, Veguellina de Órbigo, / donde la infancia /

calentaba su imaginación / con tardes de magnolio / inundadas de patio, / de juegos, de viajes en burro, / cuando venía la uvera / a traer el fruto de los sarmientos. / Decir Elena Santiago / es recorrer en tren / las estaciones vívidas de sus versos, / de sus sueños  materializados / en personajes inmortales, / que respiran amor, / tristezas, risas, angustia, / lágrimas, sietes en el alma. / Sus personajes son la vida /  sentada en el desván de la memoria. / La vida esperando / que la abran en canal, / para asomarse a la rutina / más pura y veraz, /  la rutina del dulce de membrillo, / la de colgar la ropa, / en el tendal del corazón, / pero nunca la rutina de los días / que se cubren de olvido.

Durante los días tres y cuatro de agosto, ha tenido lugar en Veguellina de Órbigo, en la sala Fundos, un sentido y merecido homenaje a nuestra gran escritora Elena Santiago. El encargado de dirigir y llevar a efecto este precioso acontecimiento no es otro que Tomás Néstor Martínez Álvarez, al que le unía con la escritora, una buena amistad. Tomás Néstor, ha contado con la inestimable colaboración, para la realización de este homenaje, del club de lectura “Río Órbigo”, que se ha encargado, a través de diferentes miembros del mismo, de teatralizar textos escogidos por Tomás Néstor de maravillosos personajes que habitan ya para siempre en el bagaje literario de una mujer escritora que llevó a su pueblo siempre en la memoria de la carne y del corazón. También se estableció un cordial coloquio con Juan José, hermano de la escritora y con su hijo Pablo, en el que se abrieron anécdotas de Elena en la infancia y Elena como madre. En la sala Fundos, se podrá disfrutar durante todo este mes, de una exposición, en la que se pueden apreciar fotografías, cartas de escritores como Umbral, Delibes, Gamoneda, Crémer, etc.…, y también paneles explicativos donde se enmarca la vida de la escritora.

En este capítulo de “El hogar de la vida”, hay que remarcar que Elena Santiago en sus creaciones, muestra también un gran amor ecológico, en sus cuentos, en sus poemas, en sus novelas, encontramos el amor y el respeto a la naturaleza y a las cosas que nos rodean. Elena nos ha dejado un precioso legado en donde sumergirnos para volver a nuestra rutina de respeto y cariño hacia el otro.

Neuronada: Aunque parezca que no es tan importante, leer es sanador, reparador, y diría que también reconstituyente. Es una opinión personal, pero comprobarlo no cuesta tanto, solo hay que abrir un libro, por ejemplo de Elena Santiago y dejarse llevar por el placentero mar de palabras que nos transportan a una luna asequible que podemos tocar con los ojos y con el corazón.

Manuela Bodas Puente – Veguellina de Órbigo.

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