Ángel es inquieto, perspicaz y con una visión diferente de la sociedad.

Hoy es noticia, nuestro amigo Ángel Lorenzana, este viernes 21, a las 8.30 de la tarde presenta su primer libro en solitario. Será en La Corsetería, en la calle Cascalerías, 3, de León.

“Arreboles (La sonrisa de otoño)” es un libro de historias cortas pero con mucha carga de profundidad. De esas que hacen pensar más allá al lector, de esas que no tienen un final feliz, a veces.

La portada y una lámina recortable, que podrás encontrar si te sumerges en las historias, son obra del pintor leonés Ramón Villa. El prólogo, del reconocido periodista Fulgencio Fernández, es el inicio de un viaje por la mente humana, un viaje en el que las puertas están abiertas para todos. Las fotografías que adornan el libro son otra forma de mirar la misma realidad. Valentín Costo ha atrapado los arreboles con su cámara.

Son relatos. Como nos cuenta en su contraportada, Ángel Lorenzana es un lector constante, amante de la buena literatura. Pero también, yo que lo conozco bien, es inconformista, a todo intenta sacarle punta, ve las cosas, y sobre todo las personas, de una forma diferente.

Critica lo que para él es el borreguismo, el amaneramiento social, la pérdida de valores, el aburguesamiento de las personas, etc. Y lo cuenta como él sabe, a base de fábulas de animales alguna vez, directamente otras, pero dejando siempre una puerta abierta a una esperanza. O desesperanza. Dice Fulgencio Fernández en su prólogo, que abre ventanas intentando ver lo que hay detrás de un atardecer, de un arrebol cargado de tintes rojos, casi negros.

Sus relatos son más bien un reflejo de la situación, o situaciones, que la vida le está enseñando cada día. Burros que sueñan con un puñado más de hierba, niñas que se visten de gris, mariposas que se olvidan de quien les ayuda, dragones y esclavos que ya no sirven a nadie, rosas verdes que no acaban de lucir sus pétalos, vientos que te llevan a ver su cuna, perros que “entienden” más que las personas……

El libro es una recopilación de historias que merecen ser leídas. A veces para puro disfrute y a veces para pensar en lo que hay debajo de ellas. Historias con finales inesperados, conclusiones que el propio lector acaba creando. Y, a veces, nada es lo que parece: los mendigos dejan de ser mendigos y la lluvia es un poco más que agua. Los barcos llegan no se sabe a dónde y los pájaros cantan cuando todo el mundo se calla.

Ángel es psicólogo y le gusta ver más allá de la simple apariencia. Pertenece a ese grupo de gente que no puede estar quieto, que conoce como nadie la complejidad de la mente humana, y que ocupa su tiempo libre en leer, escribir, analizar y que, además, pertenece a nuestro grupo de Activos y Felices.

Él es así. Y no vamos a cambiarle. No nos gustaría cambiarle…

Belén Arén

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