28 de Abril, nuestro destino, nuestra democracia.

El destino de un pueblo

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La democracia, destino de todos.

Una realidad se cierne sobre todos los españoles, una triste nube oscura, que va más allá de la tradicional lluvia de Semana Santa, se llama: Democracia.

Contemplo con pavor cómo los ciudadanos, ante la capacidad de elegir, ante la capacidad de generar soberanía, solo somos “pollo sin cabeza”, dirigidos por los medios comunicativos, por las noticias falsas, pero sobre todo y ante todo por una mala costumbre adquirida durante varias generaciones, la incapacidad de conocer el proyecto de los partidos políticos, no somos buenos lectores, votamos con el corazón en la mano izquierda y con el partidismo en la derecha, vacíos de mente y de conocimiento real.

En estas elecciones no se va a conocer si gobernará PSOE, PP, C’s o Vox, se va a ver por fin cómo los medios comunicativos nos gobiernan, cómo la radio y la televisión configuran nuestra visión de la realidad al punto de no importar lo que realmente digan los políticos, y ellos, los políticos a su vez han sucumbido, abandonaron las calles para ir a los platós televisivos, nos han abandonado, nos han dado el circo.

Estamos tan insensibilizados que si hoy sucediera lo que fuera el 23-F en su día, seguramente la gente se quedaría en la calle tranquilamente, tomando el café, debatiendo y diciendo cosas del estilo “bueno ¿no tendrán otra cosa que hacer?”

Hemos perdido contacto con la política, ya no sabemos lo que es la propiedad pública ni la privada, cuando los políticos hablan de hacer o deshacer ya nadie pensamos que se haga con nuestro dinero o nuestra libertad, la gente creemos en la magia, creemos que las cosas se hacen por pura voluntad, que no hay trabajadores ni capital detrás de las iniciativas, no creemos que hay tratos forzosos a determinados colectivos cuando se hacen decretos de ley…

El pacto social, la base fundamental de la democracia, ha muerto porque hemos creído que lo importante es la imposición del más votado, y por ende hemos convertido la democracia en un aval de “mini-dictaduras”.

Culpamos a los políticos de lo que hacen o de lo que dejan de hacer, pero nosotros los ciudadanos, ¿dónde está nuestra responsabilidad? ¿Qué queremos hacer de España? ¿Cuál es nuestro proyecto interior del país? Si la soberanía reside en el pueblo, pero el pueblo no sabe dónde quiere ir, ¿cómo representarán los políticos nuestra voluntad?

Soy culpable de creerme mejor que mi oponente político, soy culpable de creer que existen enemigos en democracia, de no crear bloques constitucionalistas, culpable de odiar a un pueblo de España por culpa de un grupo de burgueses y capitalistas sin corazón que manipulan nuestras voluntades.

No todo es malo, estoy convencido de que otros se me unirán, soy español, soy socialista, soy capitalista, conservador y progresista, soy hermano de mis compatriotas, y ante todo soy compañero de clase en este aula llamada España, y nadie me robará mi amor por el oponente político, porque de él aprendo mis errores, y me incita a mejorar, a buscar proyectos mejores que el suyo, juntos somos más, la democracia es la unión de lobos y corderos, por separado solo somos rediles al borde de la extinción.

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