DATOS DE LA MUESTRA

AutorNicolás Muller
Tipo de programaciónArtista internacional ya fallecido de gran prestigio en el ámbito de la fotografía documental
Título de la muestraNicolás Muller fotografías original 1934-1960
Contenidos de la muestraFotografías vintage de la época 76 fotografías
Fechas22 de diciembre 2018- 24febrero 2019
ProducciónPropia del Departamento de arte y Exposiciones ILC
ComisarioJosé Ferrero Villares (fotógrafo leonés de amplia trayectoria creativa y con obra en diferentes museos españoles y extranjeros) y Ana Muller (hija de Nicolas y fotógrafa)
Coordinación de la muestraLuis García Martínez
Propiedad de los fondosAna Muller, hija del artista
TransporteI.L.C.
MontajeTécnico del I.L.C. Antonio García
Salas de exposicionesCentro Leonés de Arte (Instituto Leonés de Cultura). Avda Independencia nº 18, león
Fecha de inauguración22 de diciembre 2018 (sábado) a las 13 horas Asistirán a la presentación el diputado de Cultura Miguel Ángel Fernández Martínez Ana Muller José Ferrero Villares Luis García Martínez director Dpto. arte y Exposiciones
Visitas guiadasSe formalizarán las peticiones por teléfono al 987 26 24 23 para grupos (mínimo cinco personas) y centros educativos, gratuitas

Contenido De la exposición

Fotografías originales (positivadas por el propio Muller, vintage) correspondientes al periodo 1934-1960. La exposición está integrada por 76 fotografías de diferentes formatos pertenecientes al archivo de su hija Ana Muller, obras que ilustran magistralmente el proceso creativo y vital del fotógrafo húngaro que junto con László Moholy Nagy (Bácsborsard, 20 de julio de 1895 – Chicago, 24 de noviembre de 1946), Brassaï pseudónimo de Gyula Halász (1899 – 1984), Robert Capa, seudónimo de Endre Ernő Friedmann (Budapest, Hungría, 22 de octubre de 1913-Thai Binh, Vietnam, 25 de mayo de 1954) y André Kertész (Budapest, Hungría, 2 de julio de 1894 – Nueva York, Estados Unidos, 28 de septiembre de 1985) autores que suponen una gran aportación documental y artística a la fotografía de la mitad del siglo XX. Las diferentes etapas que se reflejan en la muestra corresponden: fotografías de primera época documental Hungría (1934-1937), el tránsito puntual por Italia (1938), el encuentro con el centro cultural del momento París periodo en el que realiza fotografías de diferentes ciudad de Francia como Marsella (1938-1939), tránsito puntual por Portugal (1939),  estancia amplia en Marruecos Tánger (1939-1947) y por fin España con estudio en Madrid (1948-1960), de tal forma que complementa las grandes exposiciones que sobre Nicolás Muller se han venido realizándose en importantes instituciones y museos, basadas en nuevas copias impresas por Castro Prieto a partir del escaneado de los negativos, actualmente pertenecientes al Archivo Regional de la Comunidad de Madrid. También se incorpora una escultura busto de Nicolas Muller realizada por el escultor Pablo Serrano, así como un retrato pictórico de autor desconocido.

Nicolás Muller nace en 1913 en Orosháza, Imperio austrohúngaro, en el seno de una familia judía de mentalidad liberal. En 1931 ingresa en la Universidad Francisco José de Szeged (Hungría), doctorándose en 1935 en derecho y ciencias políticas. No obstante, el interés por la fotografía se habría despertado en él ya a los 13 años, cuando le regalaron su primera cámara.

En su etapa húngara, influido por los principios estéticos de la Bauhaus y del Constructivismo soviético, realiza varios reportajes en los que denuncia la situación feudal y las pésimas condiciones laborales del campesinado húngaro, que no gusta al gobierno. También trabaja como fotorreportero en la agencia internacional Photo Service, muy relacionada con el Ostërreichische Woche, órgano oficial del gobierno de Viena.

El 30 de abril de 1938 abandona Hungría huyendo de los nazis al enterarse de que Hitler había entrado en Viena. Evitando la frontera con Austria bordea el norte de Italia visitando ciudades como Venecia, Padua, Verona o Milán, ciudad desde la que toma un tren con dirección a París. En la ciudad, entra en contacto con el ambiente cultural y artístico del momento, conociendo a personalidades como los fotógrafos Brassaï, Robert Capa o André Kertész, compatriotas y contemporáneos de Muller; o a artistas como Pablo Picasso, quien insiste en comprarle varias imágenes.

En la huida de los nazis, atraviesa España en 1939 y ante el riesgo de una más que inminente Segunda Guerra Mundial, escapa hacia Portugal aprovechando la oportunidad que le brindaba la revista France Magazine para realizar un reportaje en el país luso. No obstante, nunca lo podrá realizar pues aunque logra fotografiar ciudades como Coimbra u Oporto, la policía salazarista le detiene y le encarcela, comunicándole que no se permitía su visado y su estancia en el país, debiendo abandonarlo en un plazo de 15 días.

Decide viajar a Tánger (Marruecos) que por aquel entonces estaba gobernada por un protectorado de varios países: Bélgica, España, Estados Unidos, Francia, Países Bajos, Portugal, Reino Unido, Unión Soviética e Italia. En la ciudad se respira un ambiente de creatividad, libertad y florecimiento. Allí entra en contacto con la amplia comunidad judía que huyendo del nazismo se establece en Tánger. Aquí reside durante nueve años trabajando en su propio estudio de fotografía y colaborando con diferentes revistas y periódicos.

En Tánger hace amistad con el asturiano Fernando Vela, secretario de José Ortega y Gasset, que le abre las puertas al ambiente intelectual del momento convirtiéndose en su gran amigo y protector. Gracias a él expone en Madrid sus trabajos para el Protectorado Español de Marruecos y entra en contacto con la Revista de Occidente. Sería otra revista, Mundo Hispánico, la que le organiza una exposición de 54 fotografías en la que ya aparecen numerosos retratos de los intelectuales españoles a los que había fotografiado meses antes: Ortega y Gasset, Azorín, Marañón, Camilo José Cela, Graciela Chacón, Fernando Vela… Nicolás Muller decide establecerse definitivamente en España en 1948, obteniendo la nacionalidad española en la década de los sesenta.

A partir de entonces, terminada la Segunda Guerra Mundial y establecida su vida en Madrid, comienza a ganar popularidad y renombre, montando su propio estudio. Además de sus colaboraciones en revistas y como retratista de personalidades, Muller destaca por las fotografías que realiza en sus viajes por España, que constituyen un auténtico testimonio visual del país desde la posguerra hasta el desarrollismo de principios de los setenta, y publicadas en libros en colaboración con Azorín, Dionisio Ridruejo, Fernando Quiñones, Sainz de Robles, Caro Baroja y Manolo Arce.

Descubre Asturias de la mano de Fernando Vela, construyéndose una casa en 1968 en Andrín, cerca de Llanes, a dónde se traslada definitivamente en 1981, con 68 años. Muller seguirá realizando exposiciones de fotografía hasta su muerte el 3 de enero del 2000, finalizando una vida intensa en la que vivió algunos de los momentos más

determinantes de la historia del siglo XX y dejándonos un testimonio gráfico comparable y a la altura de los mejores fotógrafos de su tiempo.

Una muestra que sin duda nos servirá para aproximar el trabajo de este destacado creador.