El Grupo Socialista presenta en las Cortes de Castilla y León una PNL para que el monarca leonés tenga un trato acorde con su gran importancia histórica 

El Grupo Socialista promoverá en las Cortes de Castilla y León la realización de un nuevo sarcófago “digno y acorde” con la importancia histórica del rey Alfonso VI, cuyos restos descansan en el monasterio de Santa Cruz de Sahagún. Así se desprende de la proposición no de ley presentada este viernes en el Parlamento autonómico por el procurador del PSOE por León, Álvaro Lora, y firmada por el resto de representantes socialistas leoneses.

Lora, que es natural de Sahagún, expone en su reclamación a la Junta que, en 1835, los restos de Alfonso VI y sus mujeres fueron trasladados, después de un azaroso periplo, desde la abadía benedictina de San Facundo y Primitivo, de la que actualmente sólo queda en pie la torre de la iglesia, al cercano monasterio de Santa Cruz. “Dichos restos fueron descubiertos en 1908 y autentificados en 1910 por los miembros de la Comisión de Monumentos de León, y muchas han sido las ocasiones en las que ha intentado el traslado de los cuerpos, pero la comunidad de monjas y el pueblo lograron que permanecieran donde Alfonso VI quería, en Sahagún”, explica el parlamentario autonómico leonés.

En la actualidad, como se ha dicho, los restos se encuentran situados en la parte posterior de la iglesia del monasterio facundino de Santa Cruz y están custodiados en dos sarcófagos y cerrados con una lápida de mármol blanco. La tumba original del monarca leonés se hallaba en una capilla situada a los pies de la nave central de la gran basílica de la abadía, construida para albergar estos restos.

 Lora recuerda que Ambrosio de Morales, comisionado del Rey Felipe II, en una visita realizada a Sahagún, da cuenta del sarcófago de Alfonso VI en los siguientes términos: “En medio de la capilla mayor está enterrado el rey don Alonso el VI con harta magestad de sepoltura: sobre leones grandes de alabastro está una arca de mármol blanco de ocho pies en largo, cuatro en ancho, y alto, y el cobertor es llano y liso de una pizarra negra: sobre éste tienen con madera hecha representación de gran tumba, que de ordinario está cubierta con un tapiz tejido”.

Álvaro Lora considera que están sobradamente justificados los “merecidos honores” que deben darse Alfonso VI, que heredó en 1065, de su padre Fernando I el Reino de León, y en 1072, de su hermano Sancho II, el Reino de Castilla. “En la época del rey leonés, nace la idea de una gran nación, la futura España, de la que él se siente ya protagonista, razón por la cual Alfonso VI se intitula a sí mismo como ‘Imperator totius Hispaniae’, emperador de toda España”, aclara.

El procurador socialista apunta que el propio presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, destacó, en el prólogo de la obra “Alfonso VI y sus mujeres”, el papel del monarca como “reunificador de los reinos de León y de Castilla”, además de atribuirle un papel preponderante como “impulsor de la Reconquista” y como “protector de artistas y mecenas de grandes obras”. “En suma, reconocía que el papel que desempeñó es, a todas luces, importantísimo en la formación de nuestra Comunidad y de nuestro Estado”, matiza Álvaro Lora.

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