Tanto de nada. Todo de algo. Nada de mucho. Algo de poco. Todo es poco y, poco es todo.

Intentar definir el tiempo se escapa de mi corteza cerebral activa. El tiempo es tan sutil como palpable, tan evidente como inconsciente. El tiempo es un ente que cada cual siente y conjuga como  mejor puede.

Pero hay un tiempo ajeno a la existencia. Es el tiempo en el que se nace. Es el tiempo que te ha tocado y en el que tienes que consumir y gestionar cómo mejor puedas y sepas ese conjunto de células que forma el yo. Ese tiempo es desigual para cada generación y para cada lugar en el que a uno le toca existir.

El tiempo al que me quiero referir es el tiempo de la época en la que tu vida gesta la peripecia de la existencia. Y…, a eso quiero llegar, no es lo mismo y sin embargo muy significativo,  nacer en un siglo que en otro, ni nacer en un lado del mundo o en una geografía hostil. Tampoco es igual, y esto es muy triste, nacer hembra o macho.

En mi juventud, como mujer y como persona, tuve, tuvimos que movernos, rebelarnos, ser capaces de gestionar nuestros deseos y sueños, conjugar lo que teníamos con lo que queríamos, pero siempre, siempre con mucho respeto, con ganas de hacer las cosas bien. Nos gustara o no, lo que hacíamos, procurábamos dar lo mejor de nosotros mismos, poníamos empeño y amor en las relaciones, en el trabajo, en el día a día. Ese fue el tiempo que me tocó en mi juventud, ahora, la juventud vive otro tiempo, es verdad, pero es triste que este tiempo no conserve los valores y la ética.

Quiero ahora referirme a otro tiempo. Quiero referirme al “ahora” de una mujer que  aún es considerada menos persona por el hecho de haber nacido hembra.

Quiero referirme al tiempo de una mujer en países donde es mucho más hembra que mujer, que está mucho más propensa a las enfermedades y a la muerte, al dolor y a la injusticia, al juego mortal de una existencia tan solo de supervivencia.

Mordida existencial: Me ha dado hoy por el tiempo. Y…, tiempo al tiempo, que este tiempo cambiará, vendrán tiempos peores, mejores. Tiempo de lluvias, de vientos huracanados que se llevan sueños y vidas. Tiempo de risas, de llantos, de noche, de calma. Tiempo, hoy es tiempo, de dar las gracias a todos los que posáis vuestro tiempo en leer estas letras, y otras ya escritas, y las que vendrán. Pues eso, gracias por vuestro tiempo.

Manuela Bodas Puente – Veguellina de Órbigo.

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