A Rosa y Rosalina se les hizo muy corto el paseo de vuelta hasta la residencia, después de haber escuchado a la poetisa que les había deleitado con sus palabras en la tarde del viernes, en aquel paraje maravilloso junto al río Órbigo.

-Fíjate lo que te digo, le voy a pedir a la directora de la residencia que haga todo lo posible por traernos una tarde a Mar Sancho, con su energía, levantará a estos espíritus nuestros que ya van decaídos, como la piel que nos enfunda. Comentó Rosa a su compañera.

– Me parece muy buena idea, a personas como ella, hay que disfrutarlas todo los que se pueda, son de esas personas que tienen una energía contagiosa que te eleva. Dan ganas de caminar junto a ella por esos raíles bellos que son sus palabras y sus versos. Te acompañaré al despacho de la directora para corroborar todo lo que digas.

Mordida existencial: Mar Sancho nos llenó tanto, que se nos hizo muy corto el viaje por su poesía, por su voz, por su declamación. Sentí las ramas de los árboles quietas y aquietadas, escuchando anonadadas esa bella manera de decir que tiene Mar. Nos montamos con ella en un viaje de placer y sanación, para visitar ciudades y rincones donde reencontrarte con las huellas que los predecesores han dejado para que, como las migas del cuento de Pulgarcito, podamos asirnos a sus significados. Huellas como palabras. Palabras como pasos. Pasos dados con el corazón, o con la magia de la mente que puede transportarnos al centro de los sueños. Pero Mar, además de soñar, ha visitado sus lugares soñados, que describe con la magia de sus palabras. Para muestra un botón de su libro “Entre trenes”. El poema se titula Rosario de Lerma: Una mujer arrebujada de pigmentos rojos, azulinos, verdes, / me pide que sostenga a su criatura breve entre mis brazos / mientras ella refugia el equipaje. Es un bulto minúsculo / de lana y de vida del que tan solo asoma un redondel rosado / pero palpita como la tierra hervida después de otra tormenta.

Si cualquier viernes de julio, visitas Veguellina de Órbigo, no te pierdas “Poesía a Orillas del Órbigo”. Conocerás a los hacedores de versos, que transitan  las palabras más hermosas. Comprobarás que son de carne, hueso, sonido, y que además, poseen esa médula con la que convierten sus trazos de vida, en trazos en los que todos podemos rebozarnos  para hacer el viaje más llevadero.

Manuela Bodas Puente – Veguellina de Órbigo.

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