En estos últimos meses estamos asistiendo a ver como las entidades bancarias cierran sus sucursales en le medio rural. Si el año pasado asistimos a ver como el Banco Santander planteaba cerrar 15 oficinas y despedir a 50 trabajadores en la provincia, este año asistimos a cierres como los planteados por el BBVA de cerrar de 14 sucursales. También otras entidades, como Unicaja, que ha anunciado el cierre de entre otras, la de Puente Almuhey (municipio de Valderrueda).

Estos cierres no solo se traducen en perdida de empleos, sino que también en perdida de servicios en un ya muy maltrecho medio rural. Desde Izquierda Unida provincial de León advertidos de los efectos negativos que ya están teniendo y que tendrá el aumento más que posible de cierre de oficinas bancarias en el medio rural de una provincia como la de León, que tiene una población tan envejecida. Es por ello que reclamamos a las entidades financieras que tengan pensado presentar expedientes de regulación de empleo, en referencia principalmente a CaixaBank y Bankia ante la fusión que han acometido recientemente o a los problemas que están surgiendo en el BBVA, que se lo piensen por el mazazo que supondrá para estos pueblos.

La consecuencia inmediata del proceso de fusión bancaria ha sido la destrucción de empleo y el cierre de sucursales y asegura que a la fusión de CaixaBank y Bankia, se suma el anuncio de un ERE en el BBVA que contempla 3.800 despidos y el cierre de una de cada cuatro oficinas.

El coordinador de la formación en la provincia , Javier Arias, cree que “esto va a suponer otro golpe más, otra puntilla a las zonas rurales de la provincia, y en especial a la población mayor”. A su vez, la progresiva digitalización y falta de atención personal perjudica a los usuarios de más edad. Por tal motivo, y ante la que se nos viene encima, desde Izquierda Unida no entendemos el silencio y cinismo de las administraciones superiores como la Diputación o la propia  Junta de Castilla y León en “su lucha contra la despoblación”

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