El modelo bancario español ha sido históricamente reconocido por el Banco Central Europeo por primar la relación banco-cliente en su sello de identidad.

Las fintech y los neobancos se posicionan como la auténtica competencia de la banca tradicional española y la opción preferida por la mayoría de usuarios que buscan directamente un servicio bancario digital.

Cada vez más entidades bancarias apuestan por hacer frente a esta crisis mediante Expedientes de Regulación de Empleo y salir del actual modelo de banca tradicional minorista: El BBVA y el Banco Santander se suman a la lista.

 

El modelo bancario español se ha posicionado casi desde su origen como pionero, alcanzando en 2019 casi 200.000 empleados en las distintas oficinas del país. Los tipos de interés negativos y la digitalización inminente son dos de los factores estructurales que han terminado de quebrar este modelo tradicional minorista de gran valor en Europa, pero insostenible en tiempos de pandemia.

¿Cómo funciona el modelo bancario español?

La banca española se ha caracterizado por ofrecer un modelo de negocio basado en la cercanía y el trato personal: un mérito que desde la Unión Europea siempre se ha valorado colocando a España a la cabeza entre las entidades bancarias con más rentabilidad de Europa.

El modelo bancario español, catalogado como ‘’negocio tradicional minorista’’ ha sido clave durante muchos años para exportar la marca nacional antes que la digitalización y la fuerte inflación forzaran a cambiar de estrategia y replantearse el constructo cultural en pro de la rentabilidad del sector.

 

 

Hasta 2019, España ha sido uno de los países de la eurozona con más sucursales bancarias. A partir de la crisis de 2008, y con la actual crisis pandémica, la banca española comienza un proceso de profundo cambio, forzado por el quiebre de su modelo de negocio actual.

La rentabilidad bancaria en la cuerda floja

La crisis actual para la banca llega con la situación de incertidumbre que difícilmente permite a los usuarios la financiación o domiciliación de muchos productos bancarios, a lo que además se suma el actual tipo de interés: el BCE lo sitúa a un -0,5%

El Banco Central Europeo (BCE) es el organismo que establece estos tipos de interés en función del valor del dinero. Esta cifra tiene fluctuaciones constantes y periódicas, y cada entidad desarrolla su propio catálogo de productos con el fin de adaptarse a su valor y obtener rentabilidad.

Es así como funciona el negocio bancario, totalmente dependiente de los tipos de interés: la rentabilidad que obtienen los bancos por nuestro dinero depende directamente de nuestra vinculación a uno u otro producto: ya sea una cuenta de ahorro, un depósito o una hipoteca.

Entre la sobreexposición de oficinas y los tipos de intereses actuales, este modelo bancario ve como su estructura clásica empieza a quebrar, y entidades tradicionales compiten directamente con fintechs y neobancos, que se sitúan como la opción predilecta de la mayoría de usuarios.

 

EREs impulsados por la digitalización

 

Si bien es cierto que la marca Bankia ya arrastraba razones para beneficiarse de un cambio con el nuevo paradigma económico, la fusión de ambas entidades se ha reforzado aún más en la inminente digitalización y es que, durante la firma oficial, ya se pronosticaban más de 100.000 despidos, dado el cierre de las miles de sucursales.

‘’la prioridad es proteger el interés de los ciudadanos y reforzar la estabilidad financiera del país’’

Sentenció el Gobierno, dando luz verde a la absorción entre Bankia y CaixaBank

Los hábitos de vida y consumo eminentemente digitales del momento actual son, más allá de una consecuencia, un factor más de toda la pirámide estructural que sostiene al modelo bancario actual de una manera, cada vez, más inestable.

 

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