La Federación Leonesa de Empresarios (FELE), al igual que su organización regional CEOE Castilla y León, confía en que esta vez el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, cumpla con el anuncio realizado de suprimir el Impuesto de Sucesiones y Donaciones en la Comunidad, tal y como se volvió a comprometer ayer en el debate de la moción de censura celebrado en las Cortes.

En su opinión, este tipo de impuestos penalizan doblemente a Castilla y León, creando, por un lado, ciudadanos de segunda y de tercera en función de la Comunidad en la que vivan, y por otra parte, frenando la inversión empresarial, y, por tanto, la creación de empleo. Tanto CEOE Castilla y León como FELE vuelven a reiterar que es necesaria, más en un momento de ciclo económico en fase de desaceleración, que exista una armonización fiscal, para evitar que se agudice la deslocalización de empresas de Castilla y León por el alto nivel impositivo, empujando a los empresarios a invertir en otras comunidades con menor carga.

Por todo ello, solicitan que se siga trabajando en medidas que den seguridad jurídica y fiabilidad a las empresas y a los inversores, para acelerar y no poner límites a la actividad económica del tejido productivo.

Ambas organizaciones empresariales vienen reclamando a las diferentes administraciones un debate en profundidad sobre el sistema fiscal con la finalidad de que sirva para incentivar el desarrollo económico a través de una fiscalidad competitiva para las empresas y para las familias. Esto es, para lograr que el sistema impositivo sea una palanca para la creación de riqueza, de empleo y, en consecuencia, para la generación de mayores ingresos públicos.

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