La transición a la democracia, la reforma de la Constitución, el problema catalán y el desprestigio de la política centraron el interés de las intervenciones.

El Aula Magna San Isidoro del Edificio El Albéitar acogió en la tarde de ayer el primero de los seis coloquios que integran el ciclo denominado ‘Cuarenta años de Constitución Española. Cuarenta años de Universidad de León’, que reunió en León a tres protagonistas del proceso de transición a la democracia que se produjo en España a finales de la década de los 70 del pasado siglo: Miguel Herrero de Miñón, Fernando Ledesma Bartret y Juan Antonio Ortega Díaz-Ambrona, que mantuvieron un interesante debate moderado por la profesora María Teresa Mata Sierra, en el que realizaron un repaso por aquellos años en los que se sentaron las bases de nuestra convivencia, se detuvieron a valorar el actual momento político, y tuvieron también tiempo de ofrecer a los alumnos de derecho que estaban en la sala algunos valiosos consejos.

La jornada comenzó con un breve encuentro con los medios de comunicación, que sirvió para que el Rector Juan Francisco García Marín explicase que el 30 de octubre de 1979 se creó la Universidad de León, junto a la de Las Palmas de Gran Canaria, Cádiz y Alicante, “las primeras que nacieron estando ya vigente la Constitución de 1978”, razón que ha animado a los organizadores a poner en marcha este ciclo de coloquios, como parte del programa de actos que se va a desarrollar con motivo del cuarenta aniversario.

EL CONSENSO PARA LA REFORMA DE LA CONSTITUCIÓN

Al ser preguntados por las ‘Reformas Express’ de la Constitución, Herrero de Miñón apuntó que en su opinión entiende que son perfectamente legítimas si responden a situaciones urgentes y necesarias. “Personalmente creo, -añadió-, que si abundan muchas reformas puntuales de la Constitución para extremos que no son fundamentales, lo que se devalúa es el mismo concepto de revisión constitucional, lo cual no es bueno”. Por ello se mostró más partidario de la interpretación como manera de revisión, y citó el reconocimiento del matrimonio homosexual, “que se pudo reconocer sin reformar el artículo 15”. Juan Antonio Ortega defendió que las reformas han de hacerse “con consenso entre las fuerzas políticas, al menos tan amplio como el que hubo en su momento”, y Fernando Ledesma añadió finalmente que el Consejo de Estado, organismo en el que trabajan los tres, realiza con frecuencia dictámenes sobre pequeñas ‘reformas puntuales’ de algunos artículos de la Constitución, y se mostró conforme con la necesidad de un “amplio consenso entre las fuerzas políticas”.

Una vez en el Aula Magna San Isidoro, y ante un público en el que abundaban los estudiantes de la Facultad de Derecho, Teresa Mata introdujo varios temas que permitieron a los tres protagonistas expresar ideas como la que manifestó Herrero de Miñón, que dijo que “los españoles hemos tenido una historia trágica”, y explicó que “la primera vez que conseguimos ponernos de acuerdo para hacer una constitución de entendimiento y paz fue con la de 1978, que conserva aún todas las potencialidades para resolver en el futuro los muchos problemas que tenemos”.

Preguntados por el periodo de la transición, hubo coincidencia a la hora de destacar el papel desarrollado por el Rey Juan Carlos I, por Adolfo Suárez y por Felipe González, que tuvieron una “especial responsabilidad en el éxito del proceso”.

Herrero quiso destacar el papel de La Corona, y apuntó otro personaje clave junto a Suárez y González, que fue Santiago Carrillo, “una persona con la que mantuve una amistad muy sincera, que tenía experiencia internacional, era leído, sabía lo que era el exilio y perder una guerra, y que moderó el Partido Comunista hasta extremos increíbles, facilitando la tarea de Felipe González”.

EL PROBLEMA CATALÁN Y EL DESPRESTIGIO DE LA POLÍTICA

Juan Antonio Ortega fue muy claro al afirmar que “Cataluña es el problema que más me preocupa, porque es algo que se viene arrastrando. Habría que darle solución, -añadió-, mediante el consenso de las fuerzas constitucionalistas”. Herrero coincidió con el diagnóstico, y señaló que “el gran riesgo es el de la involución autonómica, que echaría abajo uno de los grandes logros de la Constitución”. También Ledesma apuntó en esa misma dirección al afirmar que “el problema más grave que tiene España es el de la unidad, pero no concibo que Cataluña pueda constituir un estado sin España”. Además, incorporó otros dos temas que le preocupan personalmente, como son “el desprestigio de la política y la crisis económica y social”.

En este punto, y en respuesta a preguntas formuladas por los estudiantes de derecho, los tres participantes en el coloquio se mostraron de acuerdo al expresar con rotundidad que “la política no puede ser un sitio para la corrupción”, y reclamaron el ejercicio de esta labor de forma honesta, honrada, desprendida y con entrega, por lo que exigieron a los partidos que extremen su dureza contra los casos de corrupción.

También coincidieron al valorar la gravedad de la creciente desigualdad que se está imponiendo en las sociedades occidentales. “hay fuerzas muy poderosas, -apuntó Juan Antonio Ortega-, que quieren destruir el estado del bienestar que se construyó en Europa tras la segunda Guerra Mundial”, y habló de su preocupación por el problema de la distribución de la riqueza, y el hecho de que los jóvenes sean los más perjudicados, con las dificultades de acceso al empleo y la precarización, que hace que existan algunos trabajos que están “en condiciones que recuerdan la esclavitud”.

Entre los consejos que brindaron a quienes llenaban la sala, Ledesma reivindicó el gasto en educación, “que es preciso incrementar porque es algo revolucionario, y lo que más efectos positivos causa”. Herrero de Miñón y Juan Antonio Ortega cerraron sus intervenciones reclamando que quienes se dediquen a la política tengan primero “una profesión o empleo con la que ganarse la vida, y a la que puedan regresar al dejar su actividad política”, solicitando la “conciencia crítica” en sus comportamientos, y recomendando viajar y leer, quizá como homenaje a lo que dijo en su día Pío Baroja cuando afirmó que “El carlismo se cura leyendo, y el nacionalismo, viajando”.

La próxima cita del ciclo está prevista para el jueves 7 de marzo, a las 17:30 horas en el mismo lugar, con la presencia de quién fuera Vicepresidenta del Gobierno de Mariano Rajoy, la política Soraya Saénz de Santamaría, que centrará un coloquio sobre “La mujer en la universidad. 40 años de cambios”.

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