Esta noche hay luna llena, / en su pandero blanco / noto los ojos y los vuelos / de todos los que me precedieron. / Una misma luna alumbrando / todo el universo. /

Alumbrando sueños y desvelos, / reflejando el recuerdo / de los que se fueron, también ellos, / hablaron con ella, / le pidieron consejo, / Una misma luna alumbrando /

todo el universo. / Como madre silente, / que nos guía con su luz. / En su barriga de plata / guarda los secretos / de la vida y de la muerte. / Una misma luna alumbrando  /

todo el universo. / Hoy estás llena lunina, veo / en tu vientre, una ventana /  abierta a la paz de mi pueblo. / ¿Quieres llevar mi mensaje / a todos los que aún viven /en la guerra y en el duelo? / Una misma luna alumbrando / todo el universo. / En tu luz me refugio. / Veo escritas en tu piel / las súplicas de mi pueblo, / las lágrimas de mi gente, / el fuego que quema la sangre. / Luna: ¿no podrías parar la guerra? / Una misma luna alumbrando / todo el universo. / Y en el mapa de la vida, / tantas diferencias marcando / destinos y huesos. / Como refugiado, me alegra / saberte alumbrando ahora mismo, /

las tierras que me vieron nacer. / Si te miro, me veo a la puerta / de casa, con padre a mi lado / jugando al teatro de sombras. / Este pensamiento, reconforta / tanta orfandad, / como se me amontona en el alma.

Khaled terminó de leer el poema emocionado. Sí el libro que les había recomendado la bibliotecaria en el club de lectura, le había gustado y le había removido los recuerdos. La noche anterior abrió la ventana y se quedó un rato contemplando a la hermosa luna llena que iluminaba el cielo, también estuvo parlamentando con ella un rato, como hacía el personaje principal del libro titulado “unaLuna” de Juan José Fernández-Santiago. Aquel libro le había revuelto los recuerdos, pero también le había llevado a preciosos momentos de convivencia y alegría en su casa natal, ahora convertida en cascotes por culpa de la guerra. Pero él había tenido suerte, este país le había dado la oportunidad de volver a empezar, había conseguido estudiar y ahora tenía un precioso trabajo de maestro. Ha sido una estupenda idea hacerme socio del club de lectura, es un reducto lleno de vida, de cultura, de compañerismo, de entendimiento, de respeto y a todo eso hay que sumarle que leyendo, además de aprender, estás haciendo y compartiendo vida.

Mordida existencial: Leer hace vida es el título de este texto que quiero dedicar a Helena García Fraile, nuestra bibliotecaria y a todos mis compis del maravilloso club de lectura de la biblioteca “Río Órbigo”. Para la próxima reunión contaremos además con la asistencia del autor. Juan José Fernández-Santiago es veguellinense y “unaLuna” es su tercera novela. Si tienes oportunidad léela, y como no, quedas invitado a la próxima convocatoria del club de lectura de Veguellina de Órbigo, que será la segunda semana de febrero, para que puedas conocer al autor y comentar, si así lo deseas, su obra.

Manuela Bodas Puente – Veguellina de Órbigo.

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