Leyó en una publicación de Facebook:”Este sábado, a partir de las 21:30h, los chicos de Plataforma León comienzan el año haciendo el M.A.L (Micro Abierto Literario) en el Bar Belmondo-La Buscona” Abierto plazo de inscripción.

Ghada ni se lo pensó. Envió un mensaje al correo electrónico que figuraba en la publicación y esperó un rato, mientras se preguntaba qué podía leer. En esas estaba cuando un “quilin” sonoro, la hizo volver su mirada al ordenador. “De acuerdo. Apuntada para leer el sábado”

Había adquirido un compromiso, así que no tenía más remedio que seguir adelante. Salió de la habitación vacilante, en busca de su madre. La abrazó y se apretujó en ese recodo que se forma entre los brazos y el pecho de una madre.

           -Como dicen aquí en este país: ¿Qué se cuece en esa cabecita?

           -Ummmm, mami no hay quien te engañe. Verás, esto…, es que… Pues…

           -Al grano Ghada, que te veo venir. La chica le contó a su madre aquel extraordinario plan para el sábado. Ésta arrugó el ceño. Ghada aún era muy joven, a su padre no le haría ninguna gracia. -¡Ufffff! Menos mal que vivimos en este país, Ghada habría sufrido mucho en la preciosa tierra de la que tuvimos que huir.

Preguntaron por el Bar Belmondo, y llegaron los tres, padre, madre y Ghada, un poco tensos. Era la primera vez que la chica leía en público. Les gustó el ambiente, gente joven, como su hija. Ella enseguida se metió en conversación con los chicos de Plataforma León. Comprobó, que como ella, todos andaban un poquito de los nervios, leer delante de otras personas, que como tú tienen la inquietud de escribir, es…, sobre todo las primeras veces una descarga de adrenalina enorme. Además Ghada, provenía de otra cultura y eso siempre es más expectante.

Tanto Ghada como sus padres, quedaron positivamente impresionados. En el Bar Belmondo había mucha pasión por la literatura y la cultura.

Mordida existencial: El texto que precede puede ser inventado, o no, cada cual que lo interprete como quiera. Si diré que esta historia de REFUGIO, que comencé hace un año, está siendo una aventura para mí, enriquecedora, como lo es saber que en León, los jóvenes, tienen un espacio y refugio literario en el Bar Belmondo-La Buscona. A todo el que le guste escuchar, leer y sobre todo aprender de la juventud que tiene mucho y bueno que decir, que no deje de visitar este refugio cultural.                               

 Manuela Bodas Puente-Veguellina de Órbigo.

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