Se acercó sonriendo, / acarició la puerta. / Apoyó su nueva geografía / en la pared de la casa. / Sonrió al sol /  que jugueteaba con su rostro, / al aire que resbalaba / por su piel. /  Sonrió a la puerta / de la casa. / La puerta, su aliada / el último día / en aquel pozo seco. /  Aquel día, ella / le abrió el paso /  a la luz, a la calma. /  Acarició la puerta, / notó viva su madera: / -¡Has vuelto! ¡Estás viva! / Sonrió, acaricio a la puerta: /  -He vuelto llena / de nuevas respuestas, / con otras alas, / para notar la vida / de un tiempo nuevo.

El poema precedente va dedicado a todas las personas que necesitan una puerta de salida, pero en especial a las mujeres que son acosadas, humilladas, violadas, vilipendiadas, mal juzgadas, maltratadas y a las muchas que acaban asesinadas por el macho que se cree su poseedor. Aunque personalmente quiero creer, que una puerta de esperanza, se abre ante algunas que son capaces de acudir a pedir ayuda a tiempo.

Esto viene a cuento, ya que el pasado sábado en la sala social Caja España de Veguellina de Órbigo, se celebró un acto contra la violencia de género, que abrió la concejala de igualdad del ayuntamiento de Villarejo de Órbigo, Amaranta Vaca, leyendo el manifiesto contra esta lacra que deja tanto sufrimiento y miedo en muchas mujeres y en sus hijos. Luego tuvo lugar la proyección del corto “El orden de las cosas” pasando a continuación a una charla coloquio que encabezó la periodista del Diario de León Ana Gaitero, quién dio un repaso por la reciente historia legal, respecto a la violencia de género y mostró mucha sabiduría y experiencia en el tema. También intervinieron, la profesora Reyes Morán, la citada edil y Balbino Ferrero, concejal de cultura, además de una animada participación por parte de algunos asistentes.

Personalmente, como se dijo en la charla, creo que hacer el vacío al maltratador en vez de cuestionar a la víctima, como algunas veces ocurre, es una batalla que nos queda por resolver a los que formamos el tejido social. También educar, volver a la tribu, de la que nos estamos independizando de mala manera, o promover como ciudadanos que el estado marque pautas en los colegios para prevenir esta lacra que se nos está llevando tanta vida.

Mordida existencial: Un mordisco de afecto y energía para todas las mujeres que han salido del infierno de la violencia de género y han reactivado su vida, aunque me consta que el miedo, ese miedo que ruge en la sangre, nunca se va del todo.

Fe de errores: En el texto de la semana anterior, escribí mal el nombre de la asociación a la que se refería el mismo. Puse Despierta en lugar de D-espierta. Otro error fue olvidar el nombre de Lara. Por último el nombre de la tienda que donó las castañas para el magosto: “Flores y frutos La Rivera.   Perdón y gracias.

Manuela Bodas Puente – Veguellina de Órbigo.

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