El Ayuntamiento de León, a través de la Concejalía Desarrollo Urbano que dirige Luis Miguel García Copete, ha finalizado la campaña anual contra la procesionaria con la retirada de 325 bolsones. Se trata de nidos que forma la procesionaria en las ramas de los árboles, especialmente pinos y cedros, donde se acumulan las larvas que dan lugar a las futuras orugas.

Hay que destacar que es la cifra más baja desde 2018, en la lucha contra esta plaga, tan peligrosa y dañina tanto para las personas como para las mascotas, especialmente los perros. Según los datos proporcionados desde el Servicio Municipal de Espacios Verdes, en el año 2018 se retiraron 1.260 bolsones de procesionaria, en el año 2019 el número descendió a 945 bolsones y a 873 en el año 2020.

Según explica García Copete los datos se deben a la lucha integral diseñada por los técnicos del Servicio de Espacios Verdes que consiste en la retirada de bolsones de forma manual. Se accede a las copas de los árboles mediante grúas elevadoras para colocar de anillos de trampeo y también, a los tratamientos mediante la técnica de endoterapia inyectando fitosanitarios en el sistema vascular de los árboles.

Además, las orugas de procesionaria pueden permanecer enterradas hasta cinco años, por lo que es preciso que los tratamientos se realicen con horizonte temporal de al menos seis años desde las primeras intervenciones. Por este motivo, en años sucesivos se continuará con este tipo de campañas para conseguir la erradicación de esta plaga en la ciudad.

Desde el Procurador del Común ya se solicitó a los Ayuntamientos de más de 5.000 habitantes, como es el caso del municipio de León, la implementación de las medidas de prevención y control de la procesionaria del pino que mejor se adapten a las características de su municipio y al número de ejemplares afectados.

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