La exposición temporal ‘Mina-dos’, que acoge desde hoy el Museo de la Siderurgia y de la Minería de Castilla y León, es una muestra fotográfica del artista y profesor Enrique Guzpeña, en la que refleja, con una mirada contemporánea, las viejas instalaciones mineras que proporcionaron el desarrollo de la localidad leonesa de Prado de la Guzpeña. La muestra podrá verse hasta el 11 de noviembre.

La directora general de Políticas Culturales, Mar Sancho, acompañada del director del Museo de la Siderurgia y la Minería de Castilla y León, Roberto Fernández, y el artista Enrique Guzpeña, ha inaugurado esta mañana la exposición ‘Mina-dos’, una muestra que recoge el proyecto del profesor y artista Guzpeña, que se desarrolla en torno a las viejas instalaciones mineras de la localidad de Prado de la Guzpeña, lugar de nacimiento del artista y del que ha tomado su nombre artístico.

Prado de la Guzpeña es un pequeño pueblo leonés, paradigma de la acción de la minería de Castilla y León. Un lugar que creció exponencialmente de la nada gracias a la riqueza negra oculta bajo sus tierras de labranza y que volvió a la soledad del mundo rural cuando la actividad minera lo abandono en busca de nuevos lugares de negocio.

La exposición temporal ‘Mina-dos’, que permanecerá abierta hasta el 11 de noviembre, es fruto de la colaboración del Museo de la Siderurgia y la Minería de Castilla y León con Enrique Guzpeña, es el resultado de un trabajo de más de cuatro años que ha originado cuatro mil fotografías, de las que el artista ha seleccionado y tratado setenta y dos. Treinta y ocho de ellas integran la exposición junto con fotografías y otros documentos de época.

Según el artista, la muestra ‘Mina-dos’, hace referencia a dos espacios físicos y a dos espacios temporales. Traslada a un tiempo contemporáneo fragmentos de escenarios activos en otro tiempo, transfigurando su presencia. Estas imágenes representan el segundo capítulo de una narración que comenzó cinco décadas atrás. ‘Mina-dos’ es una exposición de recuerdos renovados.

Guzpeña creció rodeado de un paisaje especial, ajeno al de sus antepasados, marcado por las bocaminas, los hornos de cok, las grandes chimeneas y el bullicio de cientos de trabajadores desbordando la localidad.

Muchos años después y tras una larga y fructífera carrera profesional y artística, Guzpeña ha vuelto a posar su especial mirada en lo que aun sobrevive de aquel paisaje industrial, hoy testigo mudo del fin de un modo de vida añorado por muchos. Una mirada diferente, que supera las ruinas y se detiene en las huellas de quienes un día les dieron vida, mostrándolas a todos con su particular estilo, que en esta ocasión transita de la pintura a la fotografía.

El artista

Enrique Guzpeña (Prado de la Guzpeña, León, 1964) es licenciado en Bellas Artes por la Universidad del País Vasco, con la especialidad de pintura. Tiene una dilatada trayectoria con 49 muestras individuales y 354 exposiciones colectivas. Su obra ha sido distinguida o premiada en 58 ocasiones, siendo finalista del prestigioso premio BMW de Pintura en varias ocasiones y estando presente en numerosas colecciones públicas y privadas.

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