Estamos ante un punto de no retorno sino impedimos la muerte del servicio. La vía estrecha está siendo víctima de un complot de sus propios gestores para desaparecer, solo la presión en la calle obligará a estos mismos gestores dar marcha atrás y mantener abierto un servicio fundamental para vertebrar y mantener vivo gran parte del futuro de la montaña leonesa.

­El 19 de septiembre será el 7º aniversario de la fecha en que se cerró el tramo León-La Asunción, un día negro que inició el proceso de deterioro premeditado y que debe servir de revulsivo para revertir la situación reivindicando la recuperación de pleno servicio de la Línea de Vía Estrecha hasta el centro de León. Sin excusas, sin plazos, debe ser ya.

En estos años y con la excusa de una supuesta integración en la trama urbana leonesa, un instrumento antaño vertebrador de nuestros pueblos, entre sí y con la capital leonesa, ha pasado de ser un pilar para el desarrollo de nuestras comarcas, a una causa de la desertificación económica y poblacional de la zona que “debía defender”

Es nuestra responsabilidad, como leonesas y leoneses, como colectivos, asociaciones, sindicatos, partidos, juntas vecinales o ayuntamientos poner un ultimátum sobre la mesa, o FEVE sobrevive o muere, pero que dejen de engañarnos. Pero sea cual sea la respuesta, el siguiente paso es poner orden en un servicio que se pudre cada día más y que necesita un Plan integral de viabilidad a poner en practica desde el 20 de septiembre con urgencia.

Estamos ante un ferrocarril que pudiendo ser un servicio público viable y teniendo un valor social incalculable, produce sonrojo, vergüenza ajena, que también es propia, si nos quedamos quietos. El descontento de los usuarios por las constantes supresiones de servicios por averías, por falta de material, por falta de personal, por falta de  aire acondicionado, por fallos en las máquinas auto-venta, que en ocasiones obligan a los viajeros a saltar los tornos con sus equipajes en estaciones desatendidas ha llevado a un punto de no retorno sino se toman medidas urgentes.

Exigimos a las jefaturas de ambas empresas que corrijan su nefasta gestión y adopten las medidas necesarias para revertir la situación actual de abandono que sufre tanto el servicio como la propia línea de RAM en León, llevando a cabo las acciones que dependan directamente de su ámbito de actuación y responsabilidad, tanto renovación y/o mantenimiento de vehículos y estaciones, así como la reposición de recursos humanos que garanticen niveles adecuados de calidad y regularidad que requiere el servicio ferroviario; y que soliciten a las instancias de las que dependan, las actuaciones de ámbito superior que sean necesarias encaminadas a tal fin.

Igual de necesaria es la puesta en servicio a la mayor brevedad del tramo urbano entre las estaciones de La Asunción y León, cerrado desde el 19 de Septiembre de 2011, con una gran inversión ya realizada y en el que los continuos retrasos en la tan publicitada reapertura, deterioran la imagen y la viabilidad de la línea, y denotan falta de voluntad real de poner una solución.

  Nadie nos creemos ya que todo esto sea fruto de la casualidad, y no se nos ocurre otra explicación que achacarlo a una gestión irresponsable, donde no se asumen responsabilidades por las decisiones, o la falta de ellas, que han provocado esta situación; o tal vez hemos de creer que realmente alguien está haciendo “bien” su trabajo, fruto de una decisión de cierre premeditada, y lo que se persigue es la liquidación de la línea de RAM, y con ella la desaparición del servicio social que presta.

El 19 debe verse en la calle una marea incontable e incontenible que obligue al nuevo gobierno a dar un giro de 180º a esta situación, porque nos jugamos una parte muy importante del futuro de la provincia y salvarla es innegociable.

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