El Grupo de Menores de la Policía Local de León (Paidós), creado en junio de 2008, realizó el pasado año 79 intervenciones por consumo y tenencia de bebidas alcohólicas, seis en lo que va de año. El concejal de Seguridad y Movilidad, Fernando Salguero, ha explicado que la sanción a un menor por beber alcohol es de 150 euros, que el Ayuntamiento de León permite sustituir por cuatro horas de ‘trabajos para la comunidad’ en el Coto Escolar o en el Vivero Municipal.

Depósitos de agua de la Carretera de Asturias. La Policía Local identifica a un grupo de chavales bebiendo alcohol alrededor de una hoguera. Es la nueva zona de moda para quedar de botellón. Los agentes identifican a 21 menores, todos ellos nacidos ya entrado el siglo XXI. En este momento comienza el trabajo para los agentes del Grupo de Menores de la Policía Local (Paidós), que cada fin de semana, especialmente, se ocupan de controlar el consumo de alcohol y drogas en los jóvenes de la ciudad.

Paidós (niño en griego) fue el nombre elegido en junio de 2008 para poner en marcha el Grupo de Menores de la Policía Local de León. Nueve agentes, ocho policías y un oficial, se encargan desde entonces de la atención, la protección y la vigilancia de los menores de 18 años en la ciudad. El concejal de Seguridad y Movilidad, Fernando Salguero, ha explicado que éste es un grupo especializado que realiza también una importante labor pedagógica, como las charlas en los centros educativos y la presentación por parte del oficial Santiago Llamazares de la ‘Guía para la mejora de la convivencia y la seguridad’ a cientos de escolares cada curso.

Entrega del menor a los padres

En el caso de los botellones, la Policía Local suele detectarlos a través de las ‘quedadas’ en las redes sociales, de las denuncias vecinales o por la vigilancia de las propias patrullas. Los lugares van cambiando debido a este control policial. En estos momentos, las zonas donde se concentran jóvenes para beber alcohol están ubicadas en algunas calles de El Ejido (entorno a un par de bares), en los patios de algún centro educativo y en los alrededores de los depósitos del agua de la carretera de Asturias, donde fue localizado el botellón el pasado fin de semana.

En estos casos, lo primero que hacen los agentes, tras comprobar que ningún chaval necesita una asistencia médica urgente, es intervenir el alcohol: las botellas abiertas se vacían y se tira el vidrio al contenedor y las que se recogen cerradas se trasladan al Cuartel de la Policía Local, donde de forma periódica se destruyen cantidades ingentes de alcohol.

En cuanto a los menores, Salguero ha explicado que “siempre se entregan a los padres. Se les localiza por teléfono y en algunas ocasiones se les traslada al domicilio familiar, teniendo los progenitores que firmar la ‘entrega’ del chaval con los motivos que han llevado a esa situación. En el caso de que el menor se encuentre en mal estado, los propios policías le trasladan al Hospital de León para recibir asistencia sanitaria, pero siempre comunicándoselo a los progenitores o tutores”.

Esta comunicación no es siempre fácil. Salguero ha puesto como ejemplo que “en una ocasión, la Policía identificó a 68 menores en una fiesta, por lo que tuvieron que localizar a todos los padres que tuvieron que ir a recoger a sus hijos al Cuartel de la Policía Local. Pero, en ningún caso interviene la Policía Local con un menor y los padres no son avisados. En ningún caso”.

150 euros o ‘trabajos para la comunidad’

En cuanto a las sanciones, “éstas se derivan de la actuación de alguna de las patrullas de la Policía Local que comprueba los hechos. Se identifica al menor y notificamos al domicilio familiar, con el consiguiente expediente sancionador que incluye pliegos de descargo, recurso… Cuando la sanción es firme, el menor puede elegir entre pagar esa cantidad (150 euros para menores y 300 euros para mayores) o pedir la sustitución por ‘trabajos para la comunidad’, que consiste en realizar cuatro horas (ocho horas en el caso de que el joven sea mayor de edad) de diversas labores, siempre con la supervisión de un técnico municipal, en las instalaciones del Coto Escolar o del Vivero Municipal, dependiendo del día de la semana que el menor y los padres elijan”, añadió el concejal.

El ‘binge drinking’

El consumo de alcohol en botellones (conocido como ‘binge drinking’ o atracón de alcohol para emborracharse) entre jóvenes de 14 a 18 años en los 30 días anteriores a la realización de la última encuesta de Estudes (Plan Nacional sobre Drogas) fue del 32,2%,  un 9,6% menos que en el año 2012. Unos datos que, aunque son optimistas, siguen ofreciendo un panorama bastante desolador de la manera de algunos menores de ocupar su tiempo libre.

El 1,7% de los jóvenes de 14 a 18 años ha consumido alcohol diariamente en los últimos 30 días (0,9% a los 14 años y 2,4% a los 17 años). Y es significativo también el modo de conseguir bebidas alcohólicas por parte de los menores de  entre 14 y 17 años. Un 40% lo hace por sí mismo; otro 40%, a través de mayores de 18 años, incluidos familiares; y el resto, a través de amigos menores, familiares menores y otras formas indefinidas.

La educación: Plan Municipal sobre Drogas

La Concejalía de Juventud, que dirige Marta Mejías, juega un papel fundamental en la lucha contra el consumo de alcohol y drogas en el municipio  y en la educación de los menores sobre sus hábitos de vida. Mejías ha insistido en que “el problema de las drogodependencias es uno de los más acuciantes en nuestra sociedad y dentro de esta problemática, el alcohol, supone la droga que más daño social genera si de lo que hablamos es de salud pública”.

Según la encuesta sobre consumo de drogas en estudiantes de enseñanzas secundarias (Estudes 2014-2015) de Castilla y León, el alcohol es la sustancia cuyo consumo está más extendido entre los estudiantes de 14 a 18 años, concentrándose su uso en el fin de semana, seguido de tabaco y cannabis. Por tanto, “para prevenir el inicio del consumo de alcohol y otras drogas desde el Plan Municipal sobre Drogas de León vemos necesario trabajar los tres pilares básicos de la educación, que son la familia, el centro educativo y el grupo e iguales. Para ello, trabajamos en el ámbito familiar, escolar y comunitario a través de diversos programas”.

Programa de Prevención Familiar

Por un lado está ‘Escuela de familias’, “que engloba el Programa Moneo, charlas y talleres, actividades encaminadas a mejorar la comunicación familiar, aprender a cómo establecer normas y límites e informar y saber cómo posicionarnos ante el alcohol y otras drogas desde la familia”. El nivel de participación ha sido muy elevado llegando en todas sus actividades al cómputo global del millar de participantes. Durante el 2016, los técnicos estuvieron en 22 centros, tanto educativos como en asociaciones.

Por otro lado, se aplica el Programa Dédalo, “encaminado al entrenamiento en habilidades educativas de toda la familia al completo, llegando a un total  de 35 participantes. Y, por último, se desarrolla el Programa Indícale, “un recurso específico para toda la familia con adolescentes y jóvenes entre 12 y 21 años con consumo abusivo de alcohol y otras drogas (sin tener dependencia). Se potencian los recursos personales y familiares que permitan alcanzar un estilo de vida saludable para conseguir frenar o reducir el consumo. Se ha llegado a 82 participantes”, finalizaba la concejala.

En total, 1.064 participantes en el Programa de Prevención Familiar. 

Programa de Prevención Escolar

Dentro de esta área del Plan Municipal sobre Drogas, se desarrollan gran cantidad de actividades como el taller de reducción de accidentes de tráfico relacionada con el alcohol y cannabis, la dispensación responsable de alcohol, la formación en autoescuelas con el programa ‘Rueda 0’, las semanas de la salud de prevención del consumo de alcohol y tabaco en diferentes centros escolares de la ciudad, exposiciones sobre prevención de alcohol y tabaco, el concurso de guiones para anuncios de televisión, el curso de habilidades sociales para el profesorado y los talleres de prevención ‘¿Drogas qué?’ y para el personal técnico de la Fundación Juan Soñador.

En total, 2.100 alumnos 153 profesores.

Programa de Educación de calle (Isema)

Dentro de esta área de actuación se realizan intervenciones con menores y jóvenes a través de un proyecto de prevención a través del deporte, donde quienes participan acuden a partidos de fútbol, a cooperar en el Centro de  Menores Gloria Fuertes o a colaborar con el árbitro Rafa Guerrero. Además este programa incluye otras iniciativas como talleres de habilidades sociales o grafitis. A través de estas actividades se ha llegado a un total de 1.357 menores y 60 familias en 2016.

es.pabila, el ocio alternativo

Marta Mejías también ha destacado la importancia del es.pabila, que ya ha cumplido la mayoría de edad, el programa de ocio saludable dirigido a jóvenes de entre 12 y 30 años como alternativa al ocio convencional. “Para asistir no hace falta apuntarse, igual que nadie se apunta para ir a un bar o a hacer botellón. Ofrece actividades de jueves a domingos en las instalaciones de Espacio Vías, el Estadio Hispánico, el Pabellón Luis Vives y el Salvio Barrioluengo. Sus actividades favorecen la autoestima, las habilidades sociales y de comunicación lo que contribuye a enfrentar la presión de grupo de iguales con más recursos y permite a los que no quieren beber no hacerlo para sentirse integrados”.

La edición pasada se cerró con 19.623 asistencias, 9.679 de ellas en actividades semanales y 9.944 en actividades puntuales.  El porcentaje de participación de menores es de un 46%.

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