El autor principal y coordinador, Elías Fernando Rodríguez Ferri, es el Presidente de la Academia de Ciencias Veterinarias de Castilla y León.

Juan Francisco García Marín, Rector de la Universidad de León (ULE), presidió en la tarde de ayer el acto de presentación del libro ‘Tularemia, una aproximación a su estudio integral en Castilla y León’, del que ha sido autor principal y coordinador Elías Fernando Rodríguez Ferri, Presidente de la Academia de Ciencias Veterinarias de Castilla y León (AVETCYL).

El acto, que se desarrolló en el Paraninfo Gordón Ordás del Edificio El Albéitar, contó también con la participación de Agustín Sánchez Nogal y Jorge Llorente Cachorro, Directores Generales de Salud Pública, y de Producción Agropecuaria e Infraestructuras Agrarias de la Junta de Castilla y León, y se desarrolló ante una nutrida representación de miembros de la AVETCYL, profesionales de la veterinaria, y público interesado por conocer los aspectos más importantes del trabajo desarrollado en el control de la tularemia, tanto en animales como en humanos.

El libro que recoge el estudio ha sido editado de forma conjunta por la AVETCYL y la Junta de Castilla y León, y Rodríguez Ferri lo dedica a “todos los que cuidan de la salud humana, cuidando de la salud y bienestar de los animales y de la salud del medio ambiente, haciendo de la práctica de ‘unas salud’ el centro principal de sus intervenciones profesionales”.

VEINTE AÑOS DEL AISLAMIENTO E IDENTIFICACIÓN DE LA ENFERMEDAD

Los cazadores de buena parte de Castilla y León denunciaron en otoño de 1997 el hallazgo en el campo de numerosos cadáveres de liebres. El estudio de las muestras permitió aislar un microorganismo que fue identificado como Francisella tularensis, el agente etiológico reconocido como causa de la tularemia. Poco después las autoridades sanitarias confirmaron el primer caso humano que se produjo en Valladolid. Desde entonces, y ya han transcurrido veinte años, la tularemia se ha convertido en un importante problema en Castilla y León.

El estudio ayer presentado realiza un detallado recorrido por el origen y desarrollo de esta afección, su evolución, los brotes y casos humanos, el tratamiento, prevención y control, y también se ocupa de la tularemia en Europa, si bien centra especialmente su atención en Castilla y León, al tiempo que aporta además interesantes consideraciones complementarias.

Llama la atención que salvo el brote que tuvo lugar en Cuenca, no se haya producido ningún otro episodio fuera de nuestra comunidad autónoma, y se apunta que “resulta chocante que por los cuatro puntos cardinales, liebres y topillos, que parecen ser los reservorios-vectores de mayor interés en relación con la enfermedad en los animales, respeten las fronteras geográficas”.

También se menciona que la dinámica de la evolución de la tularemia puede que se esté ampliando o desplazando hacia el topillo, manteniendo la liebre como origen. “En la actualidad, -se explica-, se aprecia también la existencia en otras especies de micromamíferos (principalmente musarañas, ratones de campo y otros pequeños roedores), e igualmente sucede en el caso de otros logoformos (conejo de monte), una situación que debe vigilarse, (como se viene haciendo) por parte de los servicios sociales”.

El estudio concluye con la confianza en que la actuación de vigilancia permanente es el mejor procedimiento para mantener con éxito el control de la enfermedad.

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