La labor de fiscalización y el cumplimiento de la legalidad de la que hizo dejación en la época del desembarco pirata del ladrillo y la rapiña ejercida por los directivos de las Cajas exige que la Junta, por una vez, se involucre realmente en la defensa de lo que queda de eso que pudo llamarse músculo financiero, en este caso de la provincia de León.

La Conversión de la antigua Caja España en un anexo de Unicaja cuestiona el futuro de sus trabajadoras, trabajadores, patrimonio inmobiliario y los restos de su antigua obra social. Es el momento que las entidades rescatadas con dinero público devuelvan lo recibido, aunque sea cediendo a las administraciones edificios emblemáticos como el Palacio de Botines, la Casa de las Carnicerías o el Centro del Portillo, y sobre todo manteniendo su red de sucursales y plantilla en las zonas rurales de León, quienes más van a sufrir los recortes de trabajadores y trabajadoras.

La Junta debe responsabilizarse tras mirar hacia otro lado durante años y poner sobre la mesa la exigencia de evitar el desmantelamiento definitivo de la Caja. Exigimos a la Junta que tome medidas y evite nuevos despidos en el Banco CEISS, que se responsabilice de su dejadez y asuma su responsabilidad ahora que puede evitar un nuevo hachazo al futuro financiero de la Comunidad y la provincia. Si vuelve a mirar hacia otro lado seguirá siendo cómplice y corresponsable de este saqueo

Susana Vila

Secretaria Provincial de Comunicación

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