“Hace solo unas semanas tuve la oportunidad ver una parte del Archivo Diocesano de León, un recorrido magnífico que nos permitió ver algunos de los legajos más importantes que se guardan a solo unos metros de aquí con la historia de la Diócesis. Historia del paso del tiempo en la que, dentro de unas décadas, figurará, sin duda,  alguna notificación de estos tiempos que estamos ahora viviendo.

Quizá podamos leer ahí que la presentación del cartel oficial de la Semana Santa 2021 fue uno de los primeros eventos del Museo Diocesano y de Semana Santa, la mejor ubicación que hubiéramos podido elegir -siquiera soñar- para nuestras cofradías y nuestra imaginería. Leeremos que 2020 y 2021 fueron unos años terriblemente especiales en los que la pandemia nos obligó a cancelar por motivos de seguridad todos los actos semanasanteros.

Los años que recordaremos por los cientos de hermanos y hermanas enfermos, por aquellos que nos dejaron, por las secuelas, el dolor y la pena. Los años de las mascarillas, la distancia social, los aforos y los aerosoles.

Pero también los años en los que nos sentimos más cercanos a nuestra cofradía, que nos sentimos totalmente hermanos.

Los años en los que nos unimos más que nunca en la distancia social porque cuando el caos gira a nuestro alrededor, cuando nos hundimos en el desconcierto y en el temor, el único asidero para mantener la calma y poder seguir adelante es pensar en lo que nos une y nos arraiga. Y la Semana Santa es algo que, a los leoneses, nos une con nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro.

Los hechos estarán ahí escritos y descritos. Pero es difícil que se pueda entender dentro de un siglo el dolor que nos está produciendo esta pandemia. El dolor general por la enfermedad y la muerte, y los pequeños desgarros derivados de situaciones que no podemos abarcar.

Dolor sentimos el pasado año cuando se decidió suspender todos los actos de Semana Santa dentro de un estado de alarma que entonces intuíamos mucho más corto de lo que la realidad nos ha deparado. Ahora esperamos, rogamos y rezamos para que esta Semana Santa que ahora esperamos sea la última cancelada, la última tan tristemente especial.

Quiero resaltar, no obstante, el valor de todos los hermanos que siguen al frente de las cofradías organizando actos y eventos, y manteniendo todo aquello que se puede mantener para minimizar la pena por la suspensión.

Agradecer a la Junta Mayor de Semana Santa y al Obispado, a nuestro obispo monseñor Ángel Luis, por continuar adelante con actos como éste que siguen estrechando lazos entre hermanos, entre leoneses.

Quiero, asimismo, dar la enhorabuena al autor del cartel por su obra que figurará en esos anales de la historia, enmarcado en este año 2021 en el que, es posible, los hermanitos no sigan la Ronda en la noche de Jueves Santo, la Sagrada Cena no recorra la Calle Ancha, el Pregón de las Siete Palabras no llegue a San Marcelo, ningún preso sea indultado bajo el Locus Apellationis…. Muchos hermanos y hermanas no lleguen siquiera a descolgar su túnica del armario pero en la que en nuestras cabezas y en nuestros corazones seguiremos oyendo clarines y cornetas, viendo el Encuentro, la bendición de las palmas, la Resurrección.

Viviendo desde la memoria y la esperanza una Semana Santa especial. Una Semana Santa interior en la que prevalecerá lo más importante, el sentimiento de hermandad. Tiempo habrá de mostrarlo en la calle y de recuperarlo, con fuerza, fe e ilusión.

Ahora, hermanitos, toca cuidarse para estar fuerte para que la Dolorosa nos vea a su puerta en un Viernes de Dolores más. Este o el próximo año… Cuando podamos hacerlo seguros.

Pese a las suspensiones, a las cancelaciones, la Semana Santa de León no se resentirá. Está en nuestros corazones y volverá a estar en nuestras calles.”