IzAb se hace eco de las fotos del destrozo que sufre el pavimento de la Pza Mayor apenas 15 años después de su último adecentamiento”. Destacamos que la zona más deteriorada sea, precisamente la que ocupan las gradas del encentro, Una actividad que se ha convertido en un evento privado por la gracia de Dios y el Ayuntamiento en los últimos tres años.

La Pza Mayor es el templo de referencia en la Semana Santa leonesa, de todos y de todas, pero este año vuelvió a llenarse de mercaderes, porque no hay dos sin tres, negando incluso el hecho que une a todo León alrededor de estas actividades religiosas, que es un acto social compartido donde cualquiera puede participar. En el momento que se obliga a pasar por caja y se limita el derecho a disponer de la vía pública sin restricciones para acudir al evento, esta circunstancia queda automáticamente dinamitada.

Sin embargo, también consideramos que estos privilegios conllevan obligaciones. Por tanto, la cofradía responsable debe hacerse cargo también de las consecuencias para el pavimento. No es lo mismo suciedad, que todas las procesiones dejan su recuerdo durante la Semana Santa aunque se pretenda destacar una a sabiendas; estamos hablando del deterioro y rotura de la Pza Mayor, en una actividad que obliga a disponer de un seguro y que tiene responsables concretos. Por tanto, es una idea, los beneficios de la venta de entradas pueden destinarse a las reparaciones. Es lo menos que se puede exigir en casos como este.

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