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Siete partidos sin ganar al equipo de Luis Enrique y al octavo, el que de verdad hacía falta, lo consiguió. Y de qué manera lo hizo. De nuevo los rojiblancos fueron un ejército poseído por una creencia, por una convicción más allá de cualquier religión o vínculo con el altísimo. El Atlético de Madrid lo volvió a hacer.

Sin Fernando Torres por sanción, saltaba la caballería colchonera a un campo, un mausoleo sediento de venganza y de ilusión. 55.000 gargantas corearon al unísono el famoso canto a la esperanza. ‘Yo me voy al manzanares, al estadio Vicente Calderón’, así empieza la oda al sacrificio eterno, a la humildad y el trabajo, a la solidaridad entre empleados, todo por conseguir un sueño, la ansiada Copa de Europa. La temida MSN hacía acto de presencia en el césped, sin dejarse abrumar por el ambiente infernal que había dentro y fuera del templo. Todos los rincones en los aledaños del Calderón estaban repletos con gente que no pudo acceder a tan maravillosa función.

Apocalíptico. Así dejó el Atleti al Barcelona. Con la sensación de haber roto otra temporada de ensueño por haberse cruzado con el ‘coco’ de la competición, sí hablo de los rojiblancos. Digo el coco porque no hay equipo más convencido de lo que hace que ellos y lo ejecutan a la perfección. Replegados atrás esperaban su ocasión para morder. La tuvieron y zas, gol de Griezmann de cabeza para enloquecer a todo el Manzanares. El Barcelona tenía la posesión pero nunca encontró la manera de superar la muralla. Las pocas que tuvo las detuvo un Oblak que transmitía más seguridad que el Imperio Romano cuando invadía un territorio. A poco del final, Griezmann, el hombre que se baña en oro pero pica carbón, sentenció de penalti la eliminatoria. La locura se apoderaba de los fieles que acudieron al Coliseo. Los del Cholo hicieron de leones y de gladiadores al mismo tiempo y las masas reverenciaban a sus ídolos en forma de cantos, de imploraciones al cielo.

El Atlético de Madrid se mete con toda justicia en semifinales. Vuelve a estar entre los cuatro mejores de Europa y espera rival en el sorteo del viernes. ‘Nunca dejes de creer’ es el lema, ‘Ganar, ganar, ganar y volver a ganar’ el faro iluminador. Porque esta victoria es otro homenaje más al gran Luis Aragonés. Europa le debe una al Atleti.

Juan Lorenzana Prieto