En un lugar de la vega del Esla de cuyo nombre sí quiero acordarme, no ha ni una semana que en las escuelas centenarias del pueblo de Villafer, aconteció una hermosa historia que paso a contar:

 

ESCUELINAS DE VILLAFER

 

Escuelinas centenarias, que tantos corazones albergasteis en tiempos mágicos, / dentro de vuestras paredes, pudimos abrazar palabras, hacer volar emociones, / sujetar los recuerdos que se arremolinaban en los corazones como polvo de estrellas. /

Sonó una gaita gaitera, haciendo bailar las letras, y en los ojos asomaron caminos / por los que rodar y rodar, y darle al pan pan y al vino vino. La gaita nos contentó / las sílabas y bailaron versos con ritmos imaginados de nuestros ancestros. /

También hubo preciosos vientos nuevos que alegraron el silencio, porque allí declamaron como verdaderos trovadores Andrea y Alan, emotiva pulsión / que nos metió de lleno en la poesía, porque poesía eran ellos haciendo posibles todos los verbos que desde mil novecientos veinticuatro, construyeron vida aquí, en estas Escuelinas de Villafer, y también fueron cobijo, como todas las escuelas. /

La escuela como cobijo de las intemperies de la escasez./

La escuela como cobijo de los fríos que se colaban por las rendijas de la pobreza. /

La escuela como cobijo de las músicas obscuras que a veces se escuchaban en casa. /

La escuela como cobijo de la cabeza gacha y el cállate porque eres muy poca cosa. /

La escuela como cobijo de la ignorancia que cubre de mugre las cosechas. /

La escuela como no cobijo, donde los refranes a veces hacían mucho daño. /

La escuela como no cobijo de algunas desfavorecidas por su condición de género. /

La escuela como no cobijo si las lecciones eran de miedo y obligación. /

La escuela como cobijo de la dignidad que da saber amasar letras. /

La escuela como cobijo y casa de historias y leyendas que fuimos y seremos. /

La escuela como cobijo y hogar de amistad, compañerismo y empatía. /

 

Cobijados, muy bien cobijados nos sentimos en la tarde del sábado día 12 de este septiembre, en las Escuelinas de Villafer, todos los asistentes al acto de entrega de los premios del III Certamen Nacional de Poesía “Entre adobes y tapiales” , convocado por la Asociación Cultural con “V” de Villafer. Es muy meritorio que una asociación ponga simiente en la poesía y es maravilloso que la poesía una y sea motivo de alegría.

            Acobijamiento: Pienso en las niñas de Ucrania, de Gaza, y de tantos países en guerras o apresadas por desastres naturales, pienso en ellas sin maestras, sin comida, muchas de ellas sin familia, y sin escuelas en donde cobijarse del egoísmo humano.

Doy las gracias a la Asociación Cultural con “V” de Villafer, por apostar por la poesía, que es un tesoro lleno de cuerpo, alma y vida.

Manuela Bodas Puente – Veguellina de Órbigo