
Cada día pasar los pies / de un calendario sin otros,/ porque los otros / ya dejaron sus huellas/ en otros almanaques, / y ahora, / en esta travesía que es / la antesala de la muerte / (es decir la vida), / descumples deseos / para poder reptar hacia los sueños. / Pero con tus versos, Isabel Llanos / podrás revirar los noes, / convertirlos en cosechas / que alimenten los sueños / y cumplir los días / con tus pies / y también con los de los otros. / En la tarde de la celebración, / bajo el sauce de corteza sanadora, / quise lavar mis pies en el Órbigo / para limpiar el peso de las lágrimas / que no llegaron al mar. / Escucho el rumor de las ramas / de este sauce que llora sobre el río / y noto como en mi piel florece / una suerte de viento / que trae pétalos de poemas / para suavizar mis poros. / En la tarde de celebración, / porque la poesía es la mayor celebración, / bajo el sauce, nos acurrucamos / en el rumor de tus versos / y dejamos que el Órbigo fluyera / sobre nuestras almas de cántaros, / abiertos a la sanación de la poesía. / Y no creas / que me inquietaron tus miedos, / me inquietó la serenidad / con la que atravesaste / por entre nosotras (briznas de hierba) / haciendo acopio de verbos / enriscados en tu voz, en tus manos / en tu fibra toda hecha de: palabras, / panes de palabras. / Palabras, / que se miran en el espejo del río. / Palabras, / que se devanan de la madeja del tiempo. / Palabras, / que se olvidan porque conviene. / Palabras, / que hacen remolinos en la memoria. / Palabras, / derivadas de la teta de la madre. / Palabras, / que silencian cuando el río ruge. / Palabras, / que sanan como el sauce. / Palabras, / hechas añicos por la mentira. / Palabras, / que tiran a matar. / Palabras, / que encadenan la verdad. / Palabras, / ¿para qué palabras, / si la última palabra es el silencio? / Y eso es lo que queda al otro lado, / Isabel Llanos; / queda el silencio / que amamanta a la palabra.
Los dos primeros versos, que van en cursiva, están en la página 63 y pertenecen al poemario de Isabel Llanos titulado “Todo queda al otro lado”.
Isabel Llanos, ha sido la poeta que ha cerrado el ciclo de “Poesía a Orillas del Órbigo” 2026 en su décimo octava edición. Como cada año y gracias a su hacedor Tomás Néstor Martínez Álvarez, bajo el sauce que nos protege en las orillas del Órbigo, todos los viernes de julio, encontramos cobijo en la poesía. La poesía como cobijo de los escuchantes poetas que acuden a beber palabras, sentimientos y emociones, para aplacar la sed de calma, respeto, humildad y empatía, entre muchas otras sensaciones más que la poesía nos proporciona. Los poetas que dicen y los poetas que escuchan, unidos bajo las ramas del sauce sanador de la tarde. Luego, el poeta que dice, firmará los libretos que Helena José Fraile García, bibliotecaria nuestra de cada día, realiza con mimo y respeto. También hay poesía en los trabajadores del ayuntamiento que dedican parte de la tarde a que todo esté en buenas condiciones para que el cobijo sanador de la poesía esté a punto y podamos disfrutarlo.
Acobijamiento: ¿Quién cobijará los poemas inconclusos que han quedado bajo las ruinas de Gaza, Ucrania… si sus poetas se han quedado dormidos para siempre entre los escombros, debajo de las garras de la metralla, acuclillados para siempre en el no retorno? ¿Cómo traducir la hecatombe de la invasión, cuando las palabras ya no encuentran significado para tanto retorcimiento? ¿Qué incógnita, aún por descubrir, nos salvará de la auto-desaparición de la faz de la tierra como especie?
Pero como la esperanza es lo último que se pierde, puede que la ciencia, la evolución de la ciencia, nos de un respiro y nos abra una luz para salir de la oscuridad que somete al humano, esa oscuridad llamada ego que nos amenaza y no nos deja avanzar.
Manuela Bodas Puente – Veguellina de Órbigo





