Te has ido despacio, Cruz, dulce y callada, dejando detrás de ti una estela de luz, de esfuerzo, de armonía.

Junto a ti, abrazando tu lucha, Paula, Mari Cruz, Carmela, sujetando a la madre, queriéndola, cuidándola. Alrededor, Fernando, desconcertado y triste -necesita nutrientes esta esposa mía- y tú con tanto amor tratando de retener la vida.

Solo querías robar un poco más de tiempo, al  tiempo señalado.

Amabas la música por encima de todo, emprendiendo trabajos siempre alrededor de ella. Y así nació Zarabanda una empresa relacionada con los instrumentos musicales. Un éxito en Astorga. También en Ponferrada. Estudiaste magisterio  y piano y te convertiste en maestra en la ayuda, en el afecto, en el impulso a todos los músicos que pasaron por tú vida. Te gustaba escuchar a los nuevos grupos y si estaba en tu mano,  ayudarles.

Y así con María José Cordero “Chefin“- tú querida hermana- profesora, compositora y cantante, a la que acompañabas a todos los conciertos y a todos los “saraos” que ella organizaba para poner, con el sonido, tu afecto por ella y por la música.

Hace pocos días te escuché tocar; el piano sonaba hermoso, trasparente y tú te convertías en luz mientras tocabas. Todos a tu alrededor callábamos envueltos  por la música. Qué bien suena, como toca Cruz, eso decían..

Que fuerza irradiabas, que coraje, convirtiéndote poco a poco en delgada trasparencia, porque gastabas toda tu energía en alcanzar el mañana .Un mañana que te resultaba esquivo, pero tú no cejabas y en esa lucha ganaste día a día, mes a mes, año a año, hasta que anoche rodeada de amor dijiste, bueno, ya está y te fuiste despacio, con tu música a un lugar donde solo hay belleza, paz y calma.

Seguro que andarás por los campos del cielo en busca de tu hermano Javier a quien tanto querías, para darle noticias de esta tierra que es vuestra: los chicos, las niñas, todos bien, hermano. Astorga, preciosa. El Palacio, de aniversario-tú querido Palacio- y la Catedral manteniendo tus cuidados.

Pero tus hijas, tu esposo, tus hermanos, tú hermana, los primos, los amigos,  quedamos desolados, huérfanos de tu dulzura, de ese mirar delicado y amable, de ese ser tan servicial y atenta, siempre dispuesta a ayudar a cualquiera que precisara tu ayuda.

Cuídanos desde el cielo Cruz, vigila a tus niños y niñas, tu hermosa herencia, no les dejes nunca de la mano.

Tú querido esposo y tus hijas necesitan de tu guía y cuidado en estos tiempos de soledad y luto, para superar este dolor que todo lo tiñe y debilita. Cuida de tú hermana “Chefin”, desvalida sin tus risas sin ese afecto tan franco, tan sin fisuras que os unía a las dos y os nutria en fortaleza y coraje.

Un día triste de julio de 2026.

Victorina Alonso Fernández