
Siéntate en la silla del tiempo / ponte en modo recuerdo y cierra los ojos / vas a comenzar un viaje largo. / Un viaje precioso de veinticinco años. / Por las comisuras del aire, / llega el sonido, entreteniéndose / en el dosel del ritmo y la melodía. / Este cuento va de línea de salida, / de sacrificio, de compañerismo, de vida, / va de sentarte a sentir y aprender. / Aprender a respirar para darle al aire / el impulso necesario y preciso; / aprender a sentir tu instrumento / como un hermano al que tratar con mimo; / aprender a confiar en ti y en el otro / y en todos los que vibran contigo./ Este cuento se llama banda “Sones del Órbigo”. / En el cuento te vimos dar tus primeros pasos, / luego, cuando ya caminabas serena, / comenzaste a llevar el terruño / a otros horizontes, repartiendo alegría. /A los que te hemos visto crecer, / nos has llenado de emoción / en cada paso logrado, / y son muchos los pasos llenos de sabia entrega, / los que nos has dedicado. / Nos has llenado de orgullo y de sentimiento, / hemos vibrado contigo en el arrullo / en el que tus instrumentos / acunaban nuestros sentidos / Tus músicos te han tenido como segundo hogar / su vida entera, en ti han comenzado / a revolotear como golondrinas en primavera. / Otros, se han refugiado en tus notas / cuando la edad ya entumecía sus dedos, pero contigo se volvieron ágiles / hasta los días más densos. / Has dado refugio a soledades. / Has sido una carrera de relevos / en dónde el intercambio generacional / ha sido lección y amistad. Este cuento tuyo, banda Sones del Órbigo, / no sería el mismo sin el actor principal, / tu director, que se propuso verte crecer / y lo ha logrado con creces, / porque hoy, a tus veinticinco años, / luces hermosa, poderosa y plena. / Cada concierto, es una nueva aventura, / en donde nuestras vísceras / se renuevan con vuestra entrega, / con vuestra manera de decir y hacer / Hay una creación que David Rivas Domínguez / compuso para vosotros, entre otras, / que me gusta y da calorcito al músculo / de la emoción, es “Cabaret Órbigo”, / y ahí, en ese cabaret lleno de ritmo, / entrega, trabajo, y música; / me voy cada vez que la desgana / quiere nublarme el día. / Gracias banda Sones del Órbigo, / gracias por habernos dado tanto / durante estos veinticinco años. / ¡Larga vida a la banda “Sones del Órbigo”!
Que una banda de música no solo permanezca, sino que crezca con el tiempo, no es una tarea fácil. Sin embargo la banda municipal de música Sones del Órbigo, ha llegado con un crecimiento y sabiduría dignos de admirar hasta estos veinticinco años que celebran precisamente este año. En Veguellina de Órbigo y pueblos aledaños, porque de varios pueblos hay músicos pertenecientes a la banda, estamos muy orgullosos de esta banda. De cada una y de todas las personas, desde los que aún son niños hasta los mayorcitos, nos sentimos agradecidos por el esfuerzo y el empeño. De no ser por su director, y por cada uno de los miembros que durante estos veinticinco años, se han dejado la piel en la banda, no se hubiera conseguido tamaña proeza. ¡Bravo!
Acobijamiento: En Ucrania, en Gaza, en Irán, en el Líbano, en…, tantos lugares destrozados, la música, como aquí tendría mucho que dar y decir, pero las visicitudes ciegan las posibilidades y las convierten en artillería destructora.
¡Qué necesaria es la música para salvarnos de la mala baba!
Manuela Bodas Puente – Veguellina de Órbigo





