
Deja la puerta entreabierta. / Que decida la sombra / si encerrar el día bajo llave / o inventar historias con palabras retraídas. / El color cielo, / al otro lado, en vertical diluido. / Tiempo será de niños y sus juegos. / ¡Qué vacíen sus manos de mañanas ajeas! / ¡Qué jueguen lúcidos locos hasta ahuyentar las sombras y reírse del miedo!…
Estos versos que nos supieron a alegría, por ser un gran estreno de la primera declamación que Tomás Néstor Martínez González, nos hizo de su poemarioprimogénito, “Mascarones de proa en el océano”; fueron una de las colaboraciones que el club de lectura “Río Órbigo”, recibió para celebrar el día del libro.
También estuvo presente el libro los “Pilares de la Tierra” (Ken Follet), del cual Quique nos leyó una parte muy enriquecedora sobre cómo se iniciaban los bocetos de los planos de una catedral en la Edad Media.
Del libro “La fórmula preferida del profesor”, escrito por Yoko Ogawa, Belén, nos descubrió un mundo imaginario de las matemáticas y además nos puso deberes, hallar la raíz cuadrada de menos uno. Ahí lo dejo por si alguien…
A Gabriela Mistral, la trajo bajo el brazo María José, y nos deleitó con el bello poema “Mis libros”. Muy descriptivo para la ocasión.
El teatro estuvo presente en las voces de Isabel, Beatriz, Ángeles e Irene, que nos metieron en la “Tierra de Jauja” (Lope de Rueda) para sacarnos las sonrisas y el sarcasmo que provoca este relato.
Yeya nos llevó de viaje con Delibes, por sus relatos de niños y de la vida tal y como sucedía en los pueblos de aquella España del siglo pasado.
María Jesús nos elevó a un ambiente emotivo con un texto de su propia fibra que nos llegó a todos al corazón.
Volvió el teatro con Isabel, Helena y Rebeca, aquí hubo “Mucho ruido y pocas nueces” (Shakespeare).
Loli leyó el poema de Raúl Vacas Polo, calisto@yahoo.es. Un autor muy recomendable.
Cristina nos deleitó con el prólogo titulado “Un silencio triple” de la obra “El temor de un hombre sabio” de Patrick Rothfuss.
Leer, leerte, leernos, leerme, unirnos para saciar durante un rato la sed de conocimientos y de compañía, es una de las mejores formas de tener un ocio saludable y recomendable para cualquiera. Leer es uno de los cobijos más fiables para resguardarse del ruido que a veces no nos deja escuchar el hálito de las palabras. Gracias por ello al club de lectura “Río Órbigo” y a Helena García Fraile, que nos da cobijo en su biblioteca para tejer estancias tan agradables como llenas de aprendizaje.
Acobijamiento: Qué triste que haya energúmenos que envíen drones a los templos del saber. Qué veneno albergarán en sus corazones los que mandan paquetes desde el cielo para que lleven la muerte a las escuelas, a las bibliotecas, a la vida. Habrá que hablar con Don Quijote para que se lleve a todos ellos a la ínsula de los hombres perdidos.
Manuela Bodas Puente – Veguellina de Órbigo





