
Iniciamos un viaje que nos llevará por vericuetos y sendas escondidas entre las rutas de un rebaño que huella desde hace muchos años, cañadas, veredas, laderas, cuestas, pendientes… Un rebaño guiado por Violeta Alegre que deja su impronta desde la ribera del Órbigo, hasta las montañas donde los vientos, las lluvias, las tormentas, y también los silencios, la compañía de la naturaleza, de sus ovejas, de sus perros; serán su rutina durante unos meses. Iniciamos un viaje (detrás, entre, delante, de lado, debajo, arriba), en el que Chus Domínguez nos guía con su cámara, Nilo Gallego nos descubre un sonido que convierte al espectador en uno más del viaje, sintiendo la lluvia, el viento, el aleteo de algún insecto que bulle en el aire con su canción ancestral, sintiendo la subida a la montaña hasta llegar al lugar en el que se escucha hasta el rumiar de las ovejas. La respiración atenta al ritmo existencial del camino, del rebaño, de la sonora y acompasada sinfonía de cencerros, nos lleva por un viaje en la naturaleza, en el que se respeta la independencia de cada ser o ente que circula por el entorno. Cada uno metido en su propia idiosincrasia, sin modificar lo que le rodea, sintiendo el concierto de los cencerros, escuchando el rumor del agua, el cuchicheo y los balidos del rebaño, también el ladrido de los perros que guían y acompañan, oyendo el silencio cuando el rebaño descansa en las praderas, pareciera que el rebaño lo forma el conjunto entero, y esa es la sensación que se tiene, mientras vas haciendo el camino durante el tiempo que dura el documental. La sensación de que grupo de ovejas, perros, insectos, tierra del camino, rocas, hierba, cielo, nubes, tormenta, lluvia, viento, silencio y la humana presencia, que es la de Violeta, parecieran un rebaño de buenos presentimientos y positivas emociones. Al rebaño del documental hay que añadir, claro está, a Chus Domínguez, a Nilo Gallego y a Belén Sola, que es la encargada de la investigación de este proceso. Durante todo el documental, el espectador hace la trasterminancia acompañando a Violeta, y a todos los que van con ella procesando el documental que tiene un título precioso: “Animal espacio tiempo”. Se proyectó en la Capilla del Colegio de las Carmelitas de Veguellina de Órbigo y forma parte del ciclo de Cine Rural, organizado por Plataforma El Cervigal.
A la Plataforma El Cervigal, darle las gracias por acercarnos proyectos tan humanos y tan respetuosos con la naturaleza, que pretenden no tener incidencias negativas en el entorno cuando la especie humana transita por las veredas de la vida con el respeto que ésta se merece.
Acobijamiento: Pero por en otros puntos del planeta, léase Ucrania, los rebaños son de drones asesinos. En Gaza hay rebaños de hambruna y de dolor que están exterminando a un pueblo entero. Ser o no ser, pertenecer o no pertenecer a según qué tipo de rebaño.
Manuela Bodas Puente – Veguellina de Órbigo





