Leadership, Change, Adventure, Success, Arrival

Recorrió la tierra / buscando la calma. / Las montañas la acogían / dándole cobijo y alimento. / Las fuentes de los altos / saciaban su sed y mitigaban / la herrumbre que teñía su don. / En las noches de luna, / estudió el canto de las sombras / y se dejó ensimismar / por las criaturas salvajes, / que la protegieron y la enseñaron / a cuidarse por fuera, y por dentro. / En aquella búsqueda de respuestas, / aprendió de la naturaleza / a respirar bajo las arenas del desierto. / Recordó en aquel largo viaje/ muchas veces a su madre, / enseñándole todo sobre la vida, / todo sobre la manera de hacer / y no deshacer, de acompañar / al otro siendo siempre apoyo, / nunca obstáculo. Y…, llegó el momento / de los momentos, tenía que seguir / su propia vereda por donde / llegar al lugar donde sembrar / y dejar que nacieran las raíces. / Siguió entonces su intuición / y recordó todo lo aprendido. / ¿Qué hubiera hecho mi madre, / si se encontrase en esta encrucijada? / Este recuerdo la puso muy triste, / aquella encrucijada casi le cuesta toda su sangre, / toda su fuerza y el sentido de su existir. / Borró la escena / con una de sus patas delanteras / y se regodeó mirando los colores / que le brindaba el horizonte. / La naturaleza es sabia y buena / lo decías tú, madre. / En ese instante sintióel cobijo / del regazo del cosmos. / Entonces la luna, desde su atalaya mineral / la guiñó un ojo. / Cuánto se había alegrado la luna / de la sabia decisión que había tomado / su querida Luperca. / Loba y Luna se miraron con cariño, / siempre buenas compañeras de viaje. / Luna había sido linterna / en aquella noche de sangre fuera, / había iluminado el corazón de Luperca / para atreverse a seguir por una vereda / libre, valiente y nueva, / por donde salvarse y concebir / otra manera de vivir.

El poema quiere ser un canto de solidaridad a todas las mujeres que han estado, están y por desgracia seguirán estando, en el horrible laberinto del mal trato. Las que no hemos pasado por esa terrible obscuridad, debemos sentirnos encarceladas por la terrible lacra que aún en el siglo XXI, tanto el machismo como el patriarcado, han sembrado en la vida de la mujer. Y siempre es lo mismo, precisamente los hombres, “algunos hombres”, que no están en nuestro hermoso cuerpo de mujer, son los que dictan leyes y sentencias, sin tener ni idea de cómo nos sentimos, ni dejarnos que nos pronunciemos al respecto. Por eso el título del poema: Saltar al otro lado y vivir, sí, hay que saltar para salvar un precipicio que nos puede acarrear la muerte. Saltar para vivir.

Acobijamiento:Qué triste que algunos hombres se pierdan la gran inteligencia y sensibilidad que les podemos aportar. No me quiero imaginar el infierno por el estarán pasando todas las mujeres de los países en guerra, donde se las tiraniza, esclaviza, viola y humilla.

Manuela Bodas Puente – Veguellina de Órbigo.