
La imagen de la caza vuelve a crecer con las actuaciones de los cazadores en estos trágicos momentos de incendios que asolan León y muchas zonas de Castilla y León.
Es fácil y habitual criticar una actividad ancestral como es la caza, y se hace con excesiva acritud y agresividad por movimientos ecologistas. Poco se dice ahora de la actuación de los cazadores que, organizados, están colaborando en la extinción de los incendios forestales. Poco se dice también que con los fondos propios de sus sociedades están comprando alimentos, agua y forrajes para llevar a los animales que sobreviven sin alimentos en las zonas incendiadas.
En la Delegación de Caza de Zamora, con su delegado David Pascual a la cabeza están aportando medios personales y materiales para apagar y recuperar después a los animales que han sobrevivido al fuego. También la Delegación de León está llamando a colaborar a los cazadores de las zonas afectadas.
Por otro lado ¿dónde están los ecologistas en estos trágicos momentos? Posiblemente maniobrando en la sombra para poner problemas a todas las actividades relacionadas con la gestión económica del campo y del Medio Ambiente. No hemos podido observar a ningún movimiento ecologista que se haya organizado para colaborar e intentar apagar los incendios, eso no es cosa de ellos. Tampoco es cosa de ellos ayudar a la fauna de las zonas incendiadas.
Siempre se ha dicho en los entornos cinegéticos que los cazadores son los que más protegen el campo, su flora y su fauna. Otros dicen lo contrario. Ahora se está demostrando con hechos lo que es una realidad contrastada. Enhorabuena a los colectivos cinegéticos por su colaboración con la extinción de los incendios y sus consecuencias.





