(Un libro excepcional prologado por Manuel  Rivas)

La novelista, poeta, traductora y ensayista  Carmen Martin Gaite, nació en Salamanca y aunque pasó la mayor parte de su vida en Madrid, sus raíces gallegas la llevaban todos los veranos a un pueblecito cerca de Orense. Y es allí, en esa zona umbría, repleta de árboles, rocas  y matorral, donde tiene lugar la historia que cuenta en Retahilas;  cerca del Tangaraño,  un monte de peñas y pinos en el cual una de las protagonistas de la novela se topa a la Muerte, entre la maleza y el santuario en ruinas, cabalgando un caballo negro que pasa a su lado lentamente, dejándola atónita y estremecida.

“Buscaba su presa la muerte allí abajo, en la aldea.

Una novela que hay que leer despacio o releer, para poder saborearla. Para disfrutar de su poesía, de su leguaje, claro y conciso que desvela con suma delicadeza y precisión el alma humana, sus afanes, los sueño incumplidos, los errores, los miedos…

El largo debate de los participantes del Club de lectura enriqueció, si cabe, el relato de una de las novelistas españolas más importantes del siglo XX, y que es también, una de las más destacadas representantes de la generación de la posguerra.

Martín Gaite público relatos y novelas cortas/ /ensayo /epistolario, y un sinfín de colaboraciones, pero su mayor reconocimiento se debe a las novelas: Entre visillos (1958), Premio Nadal 1957 Ritmo lento (1963), finalista del Premio Biblioteca Breve 1962/ Retahílas (1974)/ Fragmentos de interior (1976)7 El cuarto de atrás (1978), Premio Nacional de Narrativa (España)/ Caperucita en Manhattan (1990)/ Nubosidad variable (1992)/ La reina de las nieves (1994)7 Lo raro es vivir (1996)/ Irse de casa (1998)/ Los parentescos (2001), inconclusa.

“Me das pie porque retahílas piden retahílas le dice Germán a Eulalia. El dar pie. Esa es la energía alternativa que activa Martin Gaite” (Manuel Rivas).”

P.D.

Mientras escribía esta reseña me llega la triste noticia del fallecimiento de Germán Gullón. Una muerte inesperada, prematura, injusta, con un hombre que tenía tantos proyectos y muchos sueños aun por cumplir. Uno de ellos era volver a nuestra ciudad Astorga, tan querida para él, y participar en actos culturales. Con el Club de Lectura Astorga se había comprometido para tener un encuentro este verano. Germán  Gullón nos había acompañado en septiembre, cuando el Club de Lectura eligió “Los Santos Inocentes”, una novela de Miguel Delibes. El catedrático emérito de Literatura Española y miembro del Amsterdam School for Cultural Analysis de la Universidad de Ámsterdam analizó con profundidad el libro y compartió con nosotros  múltiples e interesantes anécdotas y comentarios que  enriquecieron aquella  sesión, pues el escritor y crítico literario conoció a Camus y a Delibes, disfrutó de su compañía y de la intrahistoria de la novela y de la película.

Una labor encomiable  la de este astorgano de adopción tanto  como crítico y como en la enseñanza de la literatura española, no solo en  España, también en el ámbito internacional.

Una gran pérdida.

El caballo negro del que habla Martin Gaite se acercó sin avisar a Germán Gullón,  y precipitadamente se lo llevó, dejándonos huérfanos de su amabilidad y su extraordinaria  forma de contar.

Con  tristeza un día de julio de 2025. Victorina Alonso Fernández