Hay un perro en tus manos, / lleno de vida, aunque esté perdido. / En la leyenda del perro en tus manos, / se cuentan días y llantos, / algunas risas, ¿caricias? / En la leyenda de perro perdido, / hay sartas de un collar equivocado, / abrochado a la soledad, / tanta soledad, que ciega su camino. / Se cuentan en esa leyenda, / horas sin alas, de orejas gachas, / de restos y rastros rotos, / por el cúmulo del no amor. / El cúmulo del no amor, se deposita / en las comisuras del tiempo / que anuncia tormenta. / Eres logaritmo roto, suelto, / en la ecuación de los derechos. / De los derechos renglones / hacia ninguna parte. / De los torcidos renglones / hacia la cápsula del Inferior. / Tu leyenda de ser sintiente / está cargada de tumores / contraídos por anomalías / de los insintientes que se creen más que tú. / No se dan cuenta, so ilusos, / de que su grano de arena, / será aplastado, /  por el primer viento  desfavorable. / Pero supiste darle la vuelta a la leyenda, y nos enamoró tu cálido cuerpo / lleno de ternura, de sacrificio, de alma / de pétalos donde habitan los sueños / y de estrellas donde duermen los buenos.

El poema que describe la leyenda de “Perro Perdido”, fue rescatado en el año 3022, por un grupo de alumnos que estaban haciendo prácticas de arqueología. Naturaleza daba tregua a los seres humanos y les dejaba ir habitando la superficie de Tierra como a sus antepasados. El castigo que Naturaleza había infringido a los seres humanos, de tenerlos un milenio bajo Tierra, estaba dando muy buenos resultados. Ahora el clima, los mares, el aire, la dignidad del agua, el resurgir de especies que estaban ya en estado latente, y la dignidad humana, la vida animal y la clorofila del verde que se había recuperado, dejaron que Naturaleza fuera abriendo la mano a la humanidad, pero siempre recordándoles que sus antepasados lo habían hecho muy mal, por eso, de vez en cuando les soltaba pequeños tesoros como el que encontraron los alumnos de arqueología.

Neuronada: Hoy las neuronas quieren rendir homenaje al Colectivo El Regachón de Veguellina de Órbigo. Una buena pandilla de jóvenes, tuvieron en su día una iniciativa hermosa, que el pasado sábado, nos puso en contacto con la magia de “Cal y Canto Teatro”. “Cal y Canto Teatro”, nos mostró su enorme talento en la obra “Perro Perdido”. El poema que inicia este escrito, quiere ser una ovación a este grupo artístico por darnos tanto sin necesidad de grades alharacas. Desde el edificio en dónde se ofrecen las sesiones, hasta la magia, el amor y la concienciación con las que desarrollan su representación, pasando por los útiles de los que se sirven y la sencillez, hasta llegar al talento interpretativo con el que trabajan, todo va fluyendo con un hálito vital que llena el ambiente. El alma  con la que impregnan su magistral creatividad, metió al público en la ventana de la concienciación, con la delicadeza y la fuerza del corazón. ¡Gracias Cal y Canto Teatro!

Si tenéis oportunidad de comprobar esto que anoto, no lo dudéis, entrad en su caja mágica y disfrutad.  Cal y Canto Teatro, saben enseñar los dientes con una flor en los labios.

            Manuela Bodas Puente – Veguellina de Órbigo.

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