En línea con el estudio publicado ayer por el Círculo de Empresarios, “Una reforma tributaria que impulse la competitividad”el CEL considera que “la política fiscal, además de favorecer el crecimiento y la competitividad de la economía, ha de fomentar el ahorro y la inversión, promover la libertad económica y no ser obstáculo para la iniciativa empresarial y la prosperidad de los ciudadanos”. Tal y como recoge el documento presentado ayer, 14 de marzo, en Madrid por el presidente del Círculo, Manuel Pérez-Sala, y el presidente del grupo de trabajo de Fiscalidad, Alberto García Valera.

Una de las conclusiones de este estudio es que antes de acometer un aumento de tributos es necesario realizar un profundo análisis de la eficiencia del gasto público para identificar partidas ineficientes. “En estos momentos no se deberían proponer subidas de impuestos y las armonizaciones fiscales entre figuras y tipos impositivos no deben realizarse entre Administraciones españolas sino entre Administraciones europeas bajo criterios técnicos y racionales que favorezcan una competencia fiscal sana”, recomendaron los representantes del Círculo de Empresarios, quienes también consideran que “una modernización del sistema tributario lleva implícita la mejora de la eficiencia de las Administraciones Públicas y su relación con los contribuyentes para que estos valoren la calidad de los servicios públicos que obtienen a cambio de sus impuestos”.

Tras analizar comparativamente la tributación de los Estados miembros de la UE, el Círculo ha llegado a la conclusión de que el esfuerzo fiscal en España es superior a la UE-27 y no justifica una subida de impuestos. “La razón del diferencial en recaudación sobre PIB en España respecto a la UE-27 no es el resultado de tipos impositivos inferiores, sino que responde al menor número de contribuyentes por una elevada tasa de paro, la existencia de un nivel de economía sumergida elevado y una progresividad del sistema por encima de la de países del entorno”. En este sentido “el aumento de la presión fiscal provocará el efecto contrario al perseguido. Aumentarán los obstáculos a la creación de empleo y la economía sumergida”.

En el ámbito de la fiscalidad sobre las rentas del trabajo, antes de plantear posibles alzas de tipos marginales debe ponerse atención en la creación de empleo para aumentar el número de contribuyentes y con ello un ensanchamiento de las bases imponibles”. “Además es necesario rebajar las cotizaciones sociales a cargo de la empresa, superiores a las existentes en la UE-27, para ganar competitividad y eliminar barreras de entrada al mercado de trabajo”.

En la imposición sobre el consumo es preciso una simplificación del diseño del IVA, una reasignación de tipos considerando la estructura productiva y su eventual repercusión económica y social, así como la eliminación de restricciones que limitan las inversiones. Respecto a la imposición medioambiental, se ha de tener presente que su propósito no debe ser el de recaudar, sino el de desincentivar el impacto ambiental bajo el principio de que quien contamina paga”, dedicando los ingresos resultantes a favorecer la transición ecológica y energética.

En cuanto a la imposición patrimonial y las rentas de capital, no es conveniente mantener figuras impositivas que no existen en el conjunto de Europa o son residuales. Esto lleva a suprimir el impuesto de patrimonio y mantener el impuesto de sucesiones y donaciones generalizando elevadas exenciones para las transmisiones directas y, en particular, para asegurar la sucesión en las empresas familiares y no penalizar el ahorro y la inversión para evitar su deslocalización”.

El CEL también está de acuerdo en que “el sistema tributario debe ser simple, transparente, eficiente, estable y neutral” y que “los cambios frecuentes en la tributación y la creación de nuevas figuras tributarias para aumentar la recaudación tienen efectos negativos en términos de seguridad jurídica, fomento y atracción de inversión, además de perjudicar seriamente a la productividad y competitividad de la economía española”.

Como conclusión, cabe destacar que “cualquier reforma en el contexto actual, sin la recuperación consolidada, inflación alta, déficit público y elevado nivel de endeudamiento debe promover el crecimiento económico e impulsar la actividad empresarial”.