Rosa y Rosalina, han salido de la residencia para acercarse a la biblioteca del pueblo. Pasean juntas del brazo, como dos muchachas felices y agradecidas a la vida de haberse encontrado y poder, en este último tramo de la vida, ofrecerse mutuamente su cariño. Comparten ilusiones, aficiones, recuerdos y existencia. Caminan parándose en algunas tierras de labor en donde los maíces recrean un mar verde con olas que van creciendo cada día. Un poco más adelante, la huerta de un vecino del pueblo luce ya los surcos alomados y alineados con una maestría arquitectónica; a un lado las plantas de tomates, luego las hileras de pimientos, seguidos van los guisantes, para continuar con las lechugas, cebollas, una parte grande para patatas, y bordeando el huerto flores de diversas familias, calas, rododendros, rosales, intercalados de petunias y de pensamientos. Se quedan un buen rato contemplando aquel vergel que mana vida. La vida del pueblo, la que da raíces y asienta familia, la que últimamente vuelve a estar considerada como la buena vida.

-Anda vamos, a este paso cuando lleguemos a la biblioteca, Helena ya no estará, con las vacaciones de los estudiantes, ya sabes que la biblio se cierra. Dice Rosalina a Rosa, mientras tira de ella con cariño.

– Es que me embobo viendo cómo tiene este hombre la huerta, me traería una silla y estaría aquí un buen rato disfrutando este paisaje de vida.

Mordida existencial: Vaya hoy una mordida muy cariñosa, desde este Faro de verano,  para Helena García Fraile, la bibliotecaria de Veguellina de Órbigo, a la que en 2013, se le ocurrió la feliz y brillante idea de crear el club de lectura “Río Órbigo”. Si bien es cierto que llevamos un año muy largo, debido a la pandemia, sin degustar los hermosos ratos que pasamos cada vez que nos reunimos, para comentar el libro que nos había escogido Helena para leer, también es muy cierto que echamos mucho de menos la degustación de las palabras que cada miembro del club, exponía en las reuniones, amén del calor humano que se respiraba en cada encuentro. ¡Cuánto te echo de menos querido club! ¡Qué ganas de reiniciar las tardes de convivencia con las letras y con los demás miembros de esa familia que ya es el club de lectura “Río Órbigo”!  Para todos y para Helena un feliz verano lleno de lectura.

            Manuela Bodas Puente – Veguellina de Órbigo.

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