Rosalina y Rosa estaban muy atareadas en su habitación, buscando varias piezas del puzzle que estaban realizando, normalmente las guardaban en un cajón del aparador que compartían en la habitación. Pero allí no estaba la bolsita de las piezas, así que se pusieron a revolver en todos los cajones, pero nada, no aparecía. Rosa le conminó  a Rosalina para que repasara mentalmente qué había hecho con la bolsa.

– Venga Rosalina, vamos a recordar lo que hiciste cuando quedaste recogiendo las piezas. Rosa venía dándose cuenta de que a Rosalina, le estaba pasando algo anormal, además tenía momentos de ira que nunca antes le había conocido. Cuando Rosa salió del baño, se encontró con todo el puzzle revuelto en el suelo y a Rosalina llorando sentada encima de la cama.

La abrazó conmovida, no había duda, hablaría con la directora de la residencia para solicitar una consulta médica con la geriatra, Rosalina estaba comenzando a tener problemas con la memoria. Estuvieron abrazadas hasta que el cariño que ambas se profesaban, pudo con el hueco que se estaba produciendo en la cabeza de Rosalina.

Era la hora de la merienda, así que acudieron al comedor como si nada hubiera pasado, en realidad solo Rosa, sabía lo que estaba sucediendo, aunque escuchó a su compañera de camino al comedor:

– A mi me está pasando algo, no sé lo que es, pero algo raro me noto, además de tener una angustia que no logro entender. A Rosa le costó mucho contener las lágrimas mientras escuchaba a su querida compañera.

– Todas tenemos días y ratos de aturdimiento, tranquila, son cosas de la edad, ya tenemos muchos años. Le dijo para que se le pasara aquella sensación de angustia y de inestabilidad que estaba sintiendo su querida Rosalina

Mordida existencial: El título de este capítulo: “La importancia de tener amor”, es un canto a lo bueno que es tener en la vida alguien con quien compartir tus emociones, sufrimientos, alegrías, oscuridades… Sea una compañera o compañero, sea un amigo, un hermano, un primo, un perro o cualquier otra mascota, supone sentirte apoyado en los momentos difusos. Vamos hacia una sociedad individualizada, en la que el móvil, o cualquier otro dispositivo digital, nos hace estar cada vez más solos, y…, la soledad querida es muy buena, pero cuando es impuesta… ¡Ahí lo dejo!

            Manuela Bodas Puente – Veguellina de Órbigo.

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