No quiero estrellarme en la incomprensión, /ni ser la única hoja seca / del árbol de la comunidad. / No soy culpable de no poder volar, / no tengo alas. / Nadie, sabe mi profundo secreto. / Mis amigas me llaman rara, / mosquita muerta, antigua, chalá. / Y…, poco a poco, me lo creo, / estoy chalá, o  pallá, qué más da. / Lo más hiriente es cuando se me acerca él, / y deja sus pupilas clavadas en mis ganas. / Hemos estado juntos alguna vez. / Pero…, ¿cómo explicarle que en mi interior, / hay una rosa sin pétalos y sin espinas? / Debo alejarme, huir, correr. / ¡Quiero desaparecer! / Convertirme en una brizna de hierba, / en piedra, en lluvia, en fósil sin latido.

-Este poema anónimo, pertenece a una muchacha que padece la enfermedad rara de Rokitansky. La padecen una de cada cinco mil mujeres. Y es una terrible enfermedad que se caracteriza por la aplasia (carencia) congénita del útero y de los dos tercios superiores de la vagina. Bien, el trabajo de esta semana, consistirá en que busquéis información de la enfermedad para explicar en el cuaderno de tareas, todo lo que creáis conveniente al respecto.

Los residentes habían quedado atónitos antes la lectura del poema y la primera explicación de aquella enfermedad rara de la que ninguna ni ninguno habían oído hablar nunca. La nieta de Romualdo, que seguía con su taller de teatro y de diversas actividades semanales en la residencia de mayores, donde había vivido su abuelo durante los últimos años de su vida, les había puesto deberes para la semana.

– Me he quedado sin palabras. Remigio se dirigió triste hacia sus dos amigas, Rosa y Rosalina.

– Y nosotras quejándonos aquí de que somos mayores, de que nos duele esto, lo otro, lo de más allá, y fíjate, hay niñas que nacen con esta enfermedad y no se la detectan hasta que deberían tener su menarquia o primera regla. Lo  duro que tiene que ser para una adolescente descubrir algo así. Apuntó Rosa.

– Horrible, tiene que ser horrible, y encima ni se habla de ello. Yo me acabo de enterar ahora, a mis ochenta años. En algunas cosas vamos muy retrasados, y claro como es una enfermedad de mujeres…

Mordida existencial: Igual de anonadada que nuestros amigos, me quedé yo el otro día cuando escuché la existencia de la enfermedad en la radio. Visibilizar es educar, dar valor, conocer y sobre todo poner medios para que el dolor de los otros, nos duela tanto como el nuestro.

Manuela Bodas Puente – Veguellina de Órbigo.

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