D. CARLES MULET GARCÍA, Senador designado por las Corts Valencianes, del GRUPO PARLAMENTARIO IZQUIERDA CONFEDERAL (ADELANTE ANDALUCÍA, MÉS PER MALLORCA, MÁS MADRID, COMPROMÍS, GEROA BAI Y CATALUNYA EN COMÚ PODEM), al amparo de lo previsto en los artículos 160 y 169 del Reglamento de la Cámara, presenta la siguiente pregunta con respuesta escrita:
La Constitución  Española, en su artículo 2  reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas, no obstante, este artículo no se cumple con la región leonesa, a la cual no se le ha permitido contar con su propia autonomía.
¿Por qué “El Reino de León” es una región histórica?
Durante la Edad Media, en su momento más álgido, el Reino de León abarcaba prácticamente un cuarto de la Península Ibérica. Bajo sus fronteras se enmarcaban territorios como Galicia, Asturias, Extremadura, Castilla o el norte de Portugal, y se convirtió en una de las potencias hegemónicas cristianas que desempeñó un papel fundamental en la llamada Reconquista, con los reyes Alfonso VI y Ramiro II a la cabeza de estas empresas bélicas.
La génesis del Reino leonés se halla en el traslado, en el año 910, de la corte del Reino de Asturias desde Oviedo hasta la ciudad León, un lugar donde en el siglo I había establecido la VII Legión del Imperio romano una suerte de capital militar para Hispania que se prolongaría durante tres siglos. Aquella decisión fue acordada por el rey García I después del fallecimiento de su padre Alfonso III el Magno, quien ya había utilizado León como base para lanzar sus conquistas sobre el territorio musulmán.
Durante los tres siglos de vida del Reino de León hubo guerras civiles, dos independencias —las de Portugal y Castilla—, unas fronteras muy elásticas y las regencias de algunos de los reyes más poderosos de la Europa de la época. Están Ordoño II y Ramiro II, némesis del califa cordobés Abderramán III; Alfonso V, impulsor del Fuero de León, el primero que se dicta en la Península y en el que se incluían preceptos como el derecho a la seguridad personal o el derecho a la propiedad privada; o Alfonso VI, conquistador de Toledo (1085) y emperador de Hispania.
Una lista a la que habría que sumar otros nombres destacados como el de Doña Urraca (1081-1126), la primera mujer en la historia de España en reinar por derecho propio, o el de Alfonso IX, impulsor de la Universidad de Salamanca y  encargado de convocar las Cortes de León de 1188, calificadas por la Unesco como “el testimonio documental más antiguo del sistema parlamentario europeo”.
León seguiría gozando de una posición predominante, a pesar de las embestidas de Portugal y Castilla —de hecho, no habría un ejército leonés oficial en la batalla de las Navas de Tolosa (1212), una de las más relevantes de la Reconquista—, hasta la muerte del rey Alfonso IX en 1230. La unión entre Castilla y León sería forjada por su hijo Fernando III, a pesar de que el rey leonés reconocía como herederas al trono a las infantas doña Sancha y doña Dulce, hijas de su primera mujer, Teresa de Portugal, y renegaba de su otro vástago.
De reino a región
A pesar de quedar integradas bajo una nueva entidad política y territorial como la Corona de Castilla, las Cortes de León permanecieron actuando de forma independiente; e incluso el postergado reino siguió empleando moneda y una lengua romance propias —el asturleonés, del que hoy todavía se conservan algunos coletazos— durante varios siglos.
La Junta del Reino de León se reuniría por última vez en 1808, estallada la Guerra de la Independencia, que a su vez constituiría la Junta Superior de León, dependiente de la Junta Suprema Central.
Mapa de España en 1841.
A la muerte de Fernando VII en 1833 y con la nueva división territorial de España, aprobada por decreto, León se convirtió en una de las 49 provincias españolas, y junto con las de Zamora y Salmanca, pasó a formar la región de León o Región Leonesa. Esta nomenclatura seguiría vigente hasta la entrada en vigor en 1983 de la comunidad autónoma de Castilla y León, que aunaba las citadas demarcaciones con las de Castilla la Vieja: Palencia, Valladolid, Segovia, Soria, Ávila, Burgos y Santander y Logroño, que terminarían apostando por comunidades uniprovinciales.
Durante todo el proceso preautonómico, iniciado en 1978 con la aprobación de la Constitución española, surgieron varios grupos leonesistas que, como ha sucedido este viernes, reivindicaron su especificidad de región histórica para constituirse en una comunidad autónoma independiente. Para entonces, solo la mitad de leoneses y castellanos apoyaban inequívocamente la autonomía única, enfrentados a los partidarios del movimiento ‘León solo’, y el debate llegó al Congreso y al Senado.

Hoy en día, un gran número de ayuntamientos de León, Zamora y Salamanca ha aprobado en sus respetivos plenos reclamar la  autonomía para la Región Leonesa.
Visto que un nuevo ministro ocupa ahora la cartera de política territorial y se le presupone gran sensibilidad con la cuestión, ¿Qué medidas piensa adoptar el Gobierno y este ministerio, dentro de sus competencias, para hacer cumplir el artículo 2 de la Constitución y permitir la creación de la comunidad autónoma leonesa para los territorios de León, Zamora y Salamanca?

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