La situación que presenta el edificio ubicado en el número 1 de la Plaza Padre Severino es crítica. Los Bomberos tuvieron que intervenir en la tarde noche del pasado martes ante la sucesión de nuevos derrumbes que ponían en peligro la seguridad de los viandantes. Mientras tanto, los plazos para ejecutar el derribo se alargan ante el pasotismo del alcalde Diez, que ni siquiera ha supervisado la toma de las medidas de seguridad efectivas con mallas y andamiajes en toda la fachada para que los cascotes no caigan a la calle, despachando el asunto con unas vallas de obra. El Grupo Municipal del Partido Popular denunció el 8 de enero  que el expediente de derribo iniciado en el mandato anterior ya había finalizado por lo que ya se podía licitar el contrato. Nueve meses después, todo sigue igual.

Los retrasos en el procedimiento burocrático de la demolición del edificio ubicado en el número 1 de la Plaza Padre Severino Ibáñez junto a la falta de medidas de seguridad efectivas en el inmueble han convertido esta zona del barrio de La Palomera en un punto crítico por el peligro inminente de derrumbe sobre la vía pública.

El Grupo Municipal del Partido Popular denuncia por enésima vez esta situación tras nueve meses instando al Ayuntamiento de León a tomar las medidas necesarias para garantizar la seguridad de los viandantes. La situación del inmueble ha provocado la intervención de los Bomberos el pasado martes ante la sucesión de nuevos derrumbes.

Mientras tanto, los plazos para ejecutar el derribo se alargan ante el pasotismo del alcalde Diez, que ni siquiera ha supervisado la toma de las medidas de seguridad efectivas con mallas y andamiajes en toda la fachada para que los cascotes no caigan a la calle, despachando el asunto con unas vallas de obra.

Los populares ya señalaron el pasado 8 de marzo que el expediente de derribo iniciado en el mandato anterior ya había finalizado por lo que ya se podía licitar el contrato. Nueve meses después, todo sigue igual con el agravante de que la adjudicación del contrato el mes pasado se ha atascado al no cumplir el contrato la primera empresa y renunciar la segunda.

Mientras tanto, los vecinos continúan mostrando sus protestas ante la falta de medidas de seguridad en el edificio, ya que “el Ayuntamiento ha despachado el tema con vallas de obra, sin proteger la fachada con mallas y andamios. Además, siguen entrando okupas, entran y salen con total impunidad y cualquier día se van a quedar allí enterrados”.

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