-He recibido carta chicos. Confieso que me he emocionado y conmovido cuando me la ha dado la gerocultora. Le comenta Rosa a sus amigos de la residencia Romualdo y Remigio.

-Bueno pues ábrela, estamos en ascuas. ¿Verdad Remi?

Con sumo cuidado, rasga el papel del sobre con unas tijeras y saca el folio del interior de la misiva.

Querida amiga: Espero que al recibo de ésta te encuentres bien. Como veo por tus letras, eres una persona abierta y positiva y tienes buenos amigos que te hacen la vida más llevadera. Yo estoy muy triste, ya que he perdido recientemente a la persona con la que he compartido mi vida desde hace treinta años. Entramos juntas…

Rosa, deja de leer y mira para sus amigos. –Bueno y qué, comenta Romualdo pasados unos minutos. No me digáis que vosotros… ¡No me lo puedo creer! ¿De verdad sois de los reacios a entender que dos personas del mismo género puedan amarse y compenetrarse?

Bueno, no es eso, es que…, como que no lo entiendo muy bien. Comenta Remigio mientras Rosa asiente con la cabeza.

-¡Seréis estúpidos! Con perdón. El próximo día que venga mi nieta a verme, le diré que os explique un poco de relaciones y de sexo, parece que no viváis en este planeta. Anda sigue leyendo.

-Bueno Romualdo, tanto Remi como yo, es posible que estemos más chapados a la antigua. Le espetó Rosa.

– Eso no tiene nada que ver con lo antiguo ni con lo moderno, hay que aplicar el sentido común y el entendimiento de la diversidad en todos los ámbitos de la vida. No doy crédito, de verdad que no. Vosotros dos sois personas preparadas y leídas, no lo entiendo.

Mordida existencial: Vaya una mordida de tristeza para todas las personas que en el siglo XXI, aún tienen enquistados en su memoria los dichos, hechos,  culturas y religiones en las que no hay igualdad ni equidad entre el colectivo al que pertenecen y del que se expulsa o repele al distinto. El distinto enriquece, a no ser que sea nocivo claro. El distinto dota de personalidad al grupo, posiciona al conocimiento de otras oportunidades que nos ayudan a engrandecer nuestra manera de andar por este camino de rutinas y existencia y lo mejor es que nos ayudan a entendernos mejor y a ser más libres y responsables de los otros y de nosotros mismos.

Manuela Bodas Puente – Veguellina de Órbigo

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