-¡Bueno bueno, mira que están guapos estos dos hoy! Ya podéis andar con cuidado, se os van a rifar.

Remigio y Romualdo se sonrieron entre sí, estaban muy contentos, la nieta de Romualdo, tocaba en la banda del pueblo y hoy era el concierto de Navidad. Pronto vendría a recogerlos, mientras tanto en la cabeza de Remi se sucedían escenas navideñas de hacía muchos años, cuando su madre sufría tanto por él. A veces no aparecía por casa en dos o tres días, se le anegaban los ojos, aquella mujer, ya mayor, preparando con esmero la cena de Noche Buena para ni siquiera cenar. Fueron tiempos oscuros.

¿Qué Remi, otra vez hilando tristezas? Mira que mi nieta te lo tiene dicho, que aquello pasó. Vamos sonríe que ya está ahí nuestra hada de Navidad. Mírala qué hermosa, se parece mucho a su abuela. Nos viene de largo, claro como hoy tiene actuación. Verás como toca el saxo, te va a gustar mucho.

Remigio se emocionó al ver a la nieta de su amigo tan hermosa, traía un benefactor halo de alegría a su alrededor. Esa esencia femenina es una garantía de que la vida tiene muchas cosas buenas, pensó, mientras los tres salían tomándose del brazo, dejando a la mujer en medio de ambos.

Mordida existencial: Quizás, he dicho en otras ocasiones, que el último concierto al que he asistido de la banda “Sones del Órbigo”, ha sido el mejor, pero hoy tengo que comentar que no, que el mejor sin duda ha sido el último, el que dieron con motivo de la Navidad el pasado sábado acompañados por la escolanía de la escuela de música del ayuntamiento de Villarejo de Órbigo, de la mini-banda de la misma escuela y de cinco hermosas voces. Las sopranos: Noelia Álvarez Blanco, Esther Prieto Martínez y Raquel Martínez García, junto al tenor Héctor Díez Mardomingo y el barítono Juan Carlos Gutiérrez García. La dirección de la escolanía corre a cargo de Araceli Álvarez Escudero y la mini banda está dirigida por Jairo del Río García.

Este ha sido un concierto lleno de hermosa música, preciosas y poderosas voces, lleno de la alegría que aportaban los pequeños de la escolanía y los instrumentistas de la mini banda. Un concierto llevado a cabo con suma elegancia, estábamos en el pabellón de deportes de las escuelas de Veguellina de Órbigo, pero lograron  transportarnos a cualquiera de los mejores liceos. La emoción se masticaba en todo el concierto. Todos, público y autores del concierto, respirando al unísono alegría y el placer de un trabajo muy bien hilado por el director de la banda Luís García de Longoria, que agradeció a Byanca, alma y garra de la banda, su magia. Se palpaba la armonía en la extraordinaria forma de interpretar de todos y cada uno de los que forman el poderoso engranaje de la banda. Felicidades y enhorabuena.

Manuela Bodas Puente – Veguellina de Órbigo

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