Ahmad cierra el periódico y se seca las lágrimas, pero la angustia le ha ocupado el corazón. Se levanta y asoma a la ventana. En la calle, los transeúntes llenan de vida las aceras. Vida, piensa, y las lágrimas vuelven a fluir con una pasmosa calma, como dando oxígeno al cerebro de Ahmad. Se oye la puerta de la calle, su hermano Khaled le habla desde el pasillo: -¡Ahmad, es terrible, acabo de escuchar una noticia en la radio del coche que me ha dejado muy mal cuerpo!

Khaled, entra en la salita, donde se encuentra Ahmad mirando por la ventana con los ojos inundados. Se da cuenta de que su hermano ha leído la noticia en el periódico que yace en el sillón. A Khaled ya le resbalan por las mejillas lágrimas de impotencia y de dolor, con el habla entrecortada comenta:

-¿Te, te acuuuerdas de nuestro viaje verdad? Pero nosotros fuimos muy afortunados, estamos vivos y hemos encontrado un país que nos acogió y al que estamos dando lo mejor de nosotros mismos. ¿Cómo se puede ser tan…? ¿Qué le está pasando a nuestra especie? En nuestro país siguen las matanzas, tantos años de muerte, tanta desolación… Se calla.

Ambos lloran abrazados ante la ventana, cada uno para sí, echando los demonios que aplastaron a su familia y a su pueblo.

Mordida existencial: Ahmad y Khaled lloran ante una noticia totalmente espeluznante. Creo que a más de una se nos han aguado los ojos ante tamaña barbaridad: “En el contenedor que transportaba un camión, se hallan 39 cadáveres, 31 hombres y 8 mujeres”. Los cuerpos sin vida, son de personas jóvenes, que salen de su país para buscarse un futuro, lo que haríamos cualquiera. ¿Dónde queda la dignidad humana ante la crueldad de éste asesinato en masa? ¿Cuántos más habrá habido, de los que no tenemos noticia alguna? Treinta y nueve pétalos, arrancados de la corola de la vida. Treinta y nueve sueños coronados de veneno. Setenta y ocho constelaciones que jamás volverán al firmamento. Setenta y ocho manos unidas en el último vómito. Millones de células muriéndose en la más profunda oscuridad. Millones de risas que nunca asomarán por la comisura de la existencia. Hay un dicho para expresar que todo va de perlas, que todo va muy bien. Es ese de todo va… sobre ruedas. Y sí, es verdad, todo, hasta la muerte va sobre ruedas.

Manuela Bodas Puente – Veguellina de Órbigo.

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