La Cultural sumó otro partido para olvidar, uno más de un equipo que navega a la deriva y que deja a su entrenador, José Manuel Aira, al pie del cadalso en el que la directiva no tendrá más remedio que decidir si lo ejecuta o lo indulta aunque a estas alturas ya nadie confía en el técnico berciano, al menos nadie que no sea su único valedor el pasado verano, Felipe Llamazares.

Fue un partido lamentable de una Cultural errática, sin rumbo ni argumentos que es el reflejo de la tristeza de su entrenador; y de los miedos y la apatía que viene amasando el equipo en el último mes y medio con la excepción de los sueños coperos. Y para que todo fuera malo, Aitor Fernández no tardó ni diez minutos en ‘romperse’ a la vuelta de su lesión.

Fue un partido que debería haber sido balsámico contra un equipo endeble en el que los locales se adelantaron pronto con un penalti infantil que cometiron los de Estella, pero que acabó dejando abiertas todas las dudas que estaban por despejar. Porque la Cultural solo pudo sumar un punto -y gracias-, sin recuperar la frescura del final del año 2019. Un partido que parecía que se perfilaba desde el punto de penalti, en una pena máxima inocente de los visitantes que convirtió en su primer gol con la camiseta culturalista Héctor Hernández. Podría haber sido la tranquilidad para jugar como ha demostrado que sabe hacerlo esta Cultural, pero para lo que sirvió fue para que los culturalistas se encerraran en su área y esperaran a un rival que llegaba a León con el dudoso mérito de ser el más goleado y uno de los que menos tantos anotaban de todos los de este grupo.

Nada cambiaba en una Cultural en la que Aira cambió cromos, dejó en el banquillo a Kawaya y Dioni, pero que sigue sin saber muy bien a qué juega. Al fútbol que se espera de ella, de momento no. Y eso acabó desesperando a un público que recibió al equipo con aplausos, pero que fue virando a música de viento con el paso de unos minutos que iban empujando hacia atrás a una Cultural apática, que no tenía el balón ni presionaba a un equipo rival que solo por sus carencias era incapaz de encontrar la red de la meta de Leandro.

Porque las llegadas de los navarros eran constantes contra una Cultural que se limitaba a despejar balones y confiar que la inoperancia del rival se mantuviera hasta el final y los tres puntos se quedaran en casa. Y no se quedaron, que eso habría servido para dar coartada a quienes piden tranquilidad. Crecer desde las vitorias es más sencillo que hacerlo instalado en las derrotas o los empates y con un calendario asequible por delante la Cultural sabía que tres puntos cerraban bocas, pero lo que se estaba temiendo la grada llegó y el Izarra empataba a diez minutos del fnal justo después de que Aira colocara un jugador de contención -Antonio Martínez- por uno de creación -Menudo-. Toda una declaración de intenciones de un equipo que está en caída libre y que ya no admite más paños calientes. El balón está en el tejado de la directiva. Se augra una semana caliente, pero con lo que está mostrando el equipo en 2020 las vacaciones apuntan a adelantarse al mes de mayo.

La ficha del partido

1 Cultural: Leandro, Aitor Fernández (Samu Araújo, m. 9), Héctor Rodas, Iván González, Julen Castañeda, Eric Montes, Sergio Marcos, Dani Pichín (Kawaya, m. 62), Menudo (Antonio Martínez, m. 79), Sergio Benito y Héctor Hernández.

1 Izarra: Markel, Pablo Ruiz, De Lucas, Allala, Eneko, Rúper, Hinojosa, Cisneros (Mikel Yoldi, m. 79), Gómez, Toni (Areso, m. 89) y Laborda.

Árbitro: Delfa Ramos. Amonestó a Cirneros y Antonio García del equipo visitante.

Gol: 1-0 (m. 17): Héctor Hernández, de penalti. 1-1 (m. 79): Mikel Yoldi.

Por César F. Buitrón

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