Hoy día la verdad, que debe ser tangible, camina entre las nebulosas enmarañada de millones de pos-verdades, que están ubicadas a cada paso, en múltiples recovecos o cualquiera de las esquinas por donde transitamos en nuestro aún libre, se dice posiblemente, mental deambular y por la aún, a pesar de tanto embate, existente España Nación.
Cuando ahora casi nos vamos acostumbrando a la novedad, no ya diaria, y si, y también, del momento, resulta curioso y a la vez instructivo el contrastar cómo, y en que manera, algunos hechos/situaciones/procesos permanecen aún velados, en las penumbras del demiurgo, cuasi amparados (¿acaso intencionadamente ocultos?), aún a pesar y a mayores de los avances tecnológicos comunicativos, en una especie de caverna atemporal o espacio virtual remoto, que los coloca/pone/ubica a orillados en la lejanía mental, al margen de las escrutantes interacciones observadoras, ¡ y hasta analíticas!, de los momentos actuales del hoy, circunscribiéndolos en una especie de amuermamiento colectivo, muy próximo al aletargamiento intelectual del que, nos puede parecer a algunos, no consigue en lo más mínimo despegarse.
Parece que estamos esperando a que después del: “que inventen ellos”, les sirvamos, a título precedente, la pragmática antesala del: “que piensen ellos”, como si quisiéramos desprendernos de cualquier plusvalía retornante y regenerativa.
El tiempo pasa y discurre en su normalidad física, y lo hace para todos, y en todos los ambientes, sobre los más variados y plurales hechos, mejor digamos versátiles hechos, como lo es en el acontecer que intentamos retrotraer ahora, el de aquel que fue “Ribadelago´1959” y así parece, esa impresión nos da ya, en algo que ya hemos madurado desde hace tiempo, que la posible novedad de ese evento del pasado (¿nos resistimos a que pueda existir tal albur?) no pudiera residir en el hoy del hecho ni estar ya en la situación actual-.- que obviamente puede ser descrita por los propios (los que fueron de allí y/o allí quedan) y por los foráneos que (por diversos intereses y/o conjeturas) están inmersos en esta temática -.-, ni tiene porque ser solo, como verso suelto, el hablar sobre el tan anunciado museo para el lugar -.- que siempre hemos postulado por su concreción formal-.-, y con el añadido además del lógico (humano, social, afectivo, fraternal, entrañable, vecinal, familiar y religioso) el singular recuerdo, la acrisolada memoria o el emocional trasunto de tal y tan concreta tragedia, plena de intenso dramatismo, acaecida el 9-1-1959.
Hemos tenido la insistencia martilleante de aquel momento, los ecos de tan agreste espacio, la nocturnidad situacional de tal instante, el bronco desgarro de inicio,…, el desbocado paso a la tragedia, …
Tenemos que tampoco es, con sí poder serlo, así nos parece, que después del distanciamiento temporal de 61 años, y en una acción retrospectiva, el otra vez volver sobre las posibles causas técnicas y/o profesionales de la rotura de la presa Vega de Tera, o sea airear nuevamente aquellas conclusiones del ciudadano Fernández Cuevas (D. Ricardo) [nombrado auscultor/ analista/investigador sobre las causas que provocaron la rotura de la presa de Vega de Tera], que dio paso a los informes oficiales sobre el origen técnico de tal y tan concreta gran tragedia {donde se citaba detalladamente, y en época del pasado régimen político, sobre (a) la cimentación;(b) la calidad de la roca;(c) la disposición de los materiales;… }, puedan volver, incluso desde la misma línea operativa, a la actualidad con una renovada ponderación técnica/científica/profesional aún más afinada al contar posiblemente con mayores, más y mejores medios de investigación actuales de ESPAÑA (¡ya estamos en el Siglo XXI!) que los que se tuvieron en aquel año 1959.
¿Acaso no existen ahora más y mejores formas de analíticas estructurales?¿ Acaso no hay más y mejores medios?. ¿Acaso…?.
Lo que sí puede ser, el que ya, ¡y seguro que lo es!,-.- salvo explicación y/o tésis en contrario -.-,máxime desde la entrada en vigencia de la CONSTITUCIÓN´1978 (o sea desde que después de votarla el 6-12-1978, salió publicada en el BOE el DÍA 29-12-1978), y ya se de paso a las informaciones fidedignas y contratadas sobre las ayudas económicas que, de forma provincializada (que están referenciadas en los medios de comunicación de cada provincia, y en todas ellas, de aquel año 1959), se dieron en toda ESPAÑA para remediar-.- por vía de solidaria y pública ayuda de confraternización económica-.- a toda la gente, ¡nuestra gente!, de Ribadelago {año 1959 en la provincia leonesa de Zamora, en la jurídica y legal Región del Reino Leonés en la España Nación}.
Tal fue el aporte emocional que impacto en todos los ciudadanos españoles sobre lo acontecido en Ribadelago, que un broto un gesto unánime de solidaridad, sin excepción alguna, en las quince regiones españolas.
Tales y tan concretas ayudas económicas hacia, para y por la gente de Ribadelago´1959 fueron cuantificadas (en el día a día), en cada provincia de la España Nación, por los medios de comunicación respectivos de las mismas y su seguimiento cotidiano fue general por los ciudadanos españoles en sus respectivas demarcaciones provinciales y en las adscripciones regionales de las mismas (dineros en cantidades que pudieron ser muy apreciables, en su mayoría procedente, en lo que pudimos presenciar en aquel entonces, de ciudadanos españoles del pueblo llano muy humildes, para RIBADELAGO´1959 procedentes de las regiones de: Andalucía, Cataluña, País Vasco, Reino valenciano, Extremadura, Castilla la Vieja, Reino Murciano, Castilla la Nueva, Baleares, Canarias, Navarra, Aragón, Asturias, Galicia… y nuestro propio triprovincial Reino Leonés-.- estamos pues, ¡visto es!, en el año 1959 y no existía entonces, ¡claro está!, la otrora ceremonia de la confusión de los presuntamente descabalados territoriales y artificiales inventos pos-constitucionales del 31-7-1981).
Fue la escenificación plástica de una fraternidad contable y tangible, accionada sumativamente por cada ciudadano español, en toda la España Nación.
Tenemos dicho ya lo siguiente: “Tales aportaciones económicas fueron publicadas, por los periódicos de la época, en listados públicos que, en cada provincia {y también en su vertiente regional-.- que se mantuvo durante todo el régimen/dictadura/sistema del ciudadano Franco Bahamonde Salgado-Araujo Pardo de Andrade (D. Francisco Paulino Hermenegildo Teódulo), y que sí que venía de la CONSTITUCIÓN´1931 (de 9-12-1931)} -.-, daban fe externalizada de la generosidad de quienes (en su gran mayoría), en la fraternidad de los compatriotas, aportaban, y en la cuantía que lo efectuaban, y para el concreto fin de “Ribadelago´1959” (en la tragedia provocada por la rotura de la presa de Vega de Tera). Esas numerosas páginas, que siguen aún en las hemerotecas, y que están en los medios escritos de comunicación de toda España, podrían, hoy día, en el ya de este momento, con los medios informáticos de que ahora se dispone, pasar a ser un referente importante, trascendente y clarificador, incluso diríamos que posiblemente muy obligado referente, sobre uno de los aspectos que inciden, en forma crucial directa y desde nuestro particular criterio, en el entorno y circunstancias de la tragedia de Ribadelago´1959”.
Escribir sobre la solidaridad cívica hispánica puede ser muy importante, pero el haber participado, como uno más en ella, es definitorio en grado sumo.
Si ahora actuamos, ya en el Siglo XXI, y aunque puede que el horizonte del Ribadelago´1959 parezca lejano e insertado en las tinieblas del tiempo, este aporte complementario que proponemos de ampliar y abundar en la documentación, que señalamos sobre el crematístico hecho, ¡importante hecho!, de las ayudas solidarias/fraternales españolas para con nuestra tierra, en la gente de Ribadelago, no se obnubile y/o pierda importancia, y sea, antes al contrario, un activo paso, uno más, que contribuya, en nuestro criterio, a complementar la versátil información, ¡ y desde la vertiente de la utilidad práctica— cuasi notarial — de los medios de comunicación sobre este acontecer/suceso/tragedia de nuestra gente en nuestra tierra.
Volvemos a situar nuevamente la importancia, extraordinaria importancia, de la información, cualitativa y cuantitativamente, a todos los niveles.
Aún parece ya, que el Ribadelago de entonces— ¿qué es lo que fue?— necesita expresar más y mejor lo cercano, abundar en el entorno de su importante,¡ y transcendente!, circunstancialidad y sopesar cumplidamente ya, de todas las maneras y con todas las formas, en cada una de sus concomitancias económicas que, cuando menos, no siga situando, en forma alguna, a las víctimas y descendientes, de aquel luctuoso momento, fuera de la órbita de lo que tendría que ser, la obligada/justa/ equitativa reparación integral (moral, emocional, ambiental, patrimonial, social y económica).
Las herencias del ayer deben ser constatables tanto por todos los afectados y como por el legado que supuso del resto de los ciudadanos españoles.
De lo que hemos expuesto antes tenemos: “Ya hemos visto, también hablado y escrito, sobre la temática de la construcción de la propia presa de Vega de Tera, las evaluaciones sobre el diseño de la misma, así como los subsiguientes procesos que se siguieron contra sus pergeñadores y técnicos que intervinieron en su diseño, y las sentencias judiciales que les acarrearon y el cumplimiento de las mismas. También hemos incidido, en alguna forma, en cómo se efectuaron las posibles (y parece que no completas) reparaciones hacia los afectados. Hemos deambulado un tanto en relación a los traídos y llevados comentarios sobre el presente momento que concierne al Museo (recordatorio) del no fortuito accidente de Ribadelago.
Claro que el pasado existió y que el mismo se desarrolló en una determinada forma y manera, provocando lo que provoco en “Ribadelago´1959”.
Hemos insistido en ello:”Además de lo precedente hemos instado al pormenorizado análisis del sistema de ayudas hacia, en, pro y con Ribadelago, al suponer que, en nuestro parecer, existe aún un inexplicable vacío informativo sobre las mismas y, a mayores, una posible (léase también presunto) existencia de una especie de “totum revolutum” que no aclara, por falta de discernimiento adecuado, sobre la totalidad (y complejidad) de las mismas.” Por lo cual nos posicionamos: “Situados desde una ubicación preambular, y básica, de la existencia de las ayudas a Ribadelago, se hace instrumental el colegir que ello daría lugar a la existencia de una acción estructural, y no y nunca de libre albedrio, que organizativamente efectuara la canalización de las mismas, y que el compendio del entramado respondiera a una situación modelable que como posiblemente en otras partes, tratara de dar respuesta (y casi de forma mediata) a la situación “ex novo” planteada.”. De suerte tal que: “Viene ahora el atisbar, a nivel del año 1959, la existencia formal, concreción fundada y disponibilidad operativa de tal modelo, y desde tales previas consideraciones pasar, si ello fuera factible, a la tarea de ilustrar la funcionalidad del mismo y con ello, y también por ello, evaluar el alcance y, a través del mismo, la eficacia de sus cometidos.” Dando, eso sí, una pauta de acción: ”Esto que apuntamos, lo de analizar todo el modelo estructural conformado alrededor de la tragedia de Ribadelago no implica, de forma obliga y directriz necesaria, el que se excluyan otras formas analíticas y, menos aún, escatimar, aunque fuera de soslayo, las componentes humanas emocionales que, partiendo de amplia base social, son actuantes, y desde siempre, inherentes al entorno ambiental integral provocado por la rotura de la presa de Vega de Tera.”
Tenemos una dramática tragedia y una ayuda solidaria hacia ella, que puede, ¿acaso no debe?, ser cuantificada a la luz de la modernidad comunicativa actual.
A mayor claridad del acontecer concreto podemos tener mejor y mayor interpretación del mismo: ”Los hechos emocionales sobre la tragedia de Ribadelago y la defensa (en todo momento, lugar y ocasión) de la memoria de sus descendientes y convecinos, que siempre hemos respaldado desde sus vertientes humanas singulares y grupales, de sus categorizaciones sociales y de su proyección foránea, no son óbices y/o impedimentos que permitan formatear (llevándolos a concreciones presuntamente hasta ahora no efectuadas) los posibles (¿seguros?) pósitos establecidos, puede que logísticamente, en el propio Ribadelago, Puebla de Sanabria, Zamora, Madrid y otras poblaciones (de nuestras quince regiones) de España y otros latitudes. Como igualmente, y en análogo parangón, la cuantificación pormenorizada de los depósitos económicos (efectuados por ciudadanos, empresas y entidades públicas) y destinados al alto, concreto y postulado fin de ayudar, ante la desgracia sufrida oficiante, a unos conciudadanos españoles con los que, de forma fraternal y solidaria, se quería estar “.

La solidaridad regional española funcionó en el interín del tiempo entre 1939-1975, ya que estaba asistida, en la base de los ciudadanos regionales que, también como ciudadanos españoles, les hacia seguir en su pervivencia fraternal.

El viernes día 9-1-1959 fue, ¡sin lugar a dudas!, un día de luto propio y de luto compartido desde las tierras leonesas de Ribadelago (en la Comarca Natural de SANABRIA) con el resto de las demás regiones de ESPAÑA y el mundo. Nuestra tierra fue el centro impactante de atención de todos los medios de comunicación que, ante la magnitud de la catástrofe-.-cuyas imágenes recorrieron todos los países-.-, se volcaron en

auspiciar/promover/conseguir ayudas para los afectados. Esa gran labor, ¡extraordinaria labor!, de los medios de comunicación en 1959, lejos de quedar escondida, debe ser, por todos nosotros, visualizada, contrastada, documentada, siempre explícita y, sobre todo, finalista. Contribuir al fin para que se pidió/urgió/reclamó tan concreta ayuda puede ser, ¡debe ser!, un objetivo común de todos.
A esa finalidad queremos, desde nuestra más acendrada convivencialidad, ayudar en todo momento.

.Francisco Iglesias Carreño* Del Instituto de estudios Zamoranos FLORIÁN D´OCAMPO

 

 

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