El catalán logra una épica victoria en Tailandia y se asegura un nuevo título.

Marc Márquez, la ambición del valiente temerario.

El piloto español no tiene techo: ya está sólo a un Mundial de Valentino Rossi.

Marc Márquez volvió a hacer historia con su triunfo en el Gran Premio de Tailandia de MotoGP, donde conquistó el octavo título mundial de su carrera, y, una vez más, volvió a mostrar su sentido del espectáculo con una celebración de lo más curiosa.

El piloto de Honda lo tenía todo preparado por si conseguía asegurarse el título de forma matemática y, cuando cruzó la meta, se fue directo a una mesa de billar instalada para llevar a cabo la celebración.

Allí embocó la bola número 8, la protagonista de los festejos, y acto seguido se subió a la mesa junto a una enorme bola 8.

Márquez se dirigió entonces a la zona donde esperaban los integrantes de su equipo, quienes le felicitaron y mantearon para conmemorar el éxito.

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